encadenados

Cazadores de tormentas


Los fenómenos meteorológicos extremos desatan pasiones misteriosas como las que refleja Cazadores de tormentas, una producción de Discovery en la que algunos ojeadores se dejaron la vida al acecho de un tornado que intentaban descifrar. Muchos meteorólogos y reporteros destacados en Florida este fin de semana se convirtieron en cazadores de huracanes en busca de una ráfaga que los zarandease en directo. 

Tras asolar las islas del Caribe sin mucho estruendo mediático, la llegada de Irma a Estados Unidos desató un seguimiento televisivo a la altura del sentido oriundo del espectáculo. Con el mundo pendiente de la entrada de la tormenta perfecta en la tierra del sol brillante, canales americanos y extranjeros situaron a sus reporteros en el ojo del abismo. Algunos, atados con cuerdas a la cintura; otros, equipados con casco; todos, advirtiendo a la población de los riesgos de exponerse a un peligro como el que ellos mismos corrían. El resultado fueron vídeos dramáticos y subyugantes, carne de clic que desató un debate sobre los límites de la implicación en la noticia. Mientras peleaba sin aliento por mantenerse en pie, el meteorólogo Mike Bettes, del Weather Channel, exponía a duras penas sus razones para estar allí: «El objetivo es proteger vidas y propiedades. Para eso estamos aquí, para que ustedes digan ''ahora entiendo lo que es un huracán''».

 

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