La gran noche

Álvaro González López
Álvaro González López MIENTRASN HAYA MOJITOS

OPINIÓN

21 sep 2017 . Actualizado a las 17:44 h.

Oviedo amanecía con una niebla que poco a poco conquistó el sol. La gente rumbo al trabajo o a clase se cruza con los valientes que exprimieron tanto el martes que ahora ya es miércoles  El día de los fuegos se nota en la ciudad. Vaya uno donde vaya, corre una inquietud, algo que se percibe pero es difícil de explicar: es la noche de los ovetenses. Amigos, familia, cenas, copas.

Desde el medio día las chirigotas y charangas animaron la ciudad, las vi en la ruta de los vinos, acompañados y recibiendo indicaciones por parte de Oli, (exjugador del Oviedo y Cádiz) entonar sus cánticos y refrescarse con un litro de Cruzcampo. El día no podía ser mejor, y el sol nos hacía olvidar que este verano ya se acaba. Y también que cada vez queda menos de San Mateo, una vez acabadas las fiestas se produce el salto sin protección a la rutina y a  la monotonía.

Muchos durmieron la siesta y cargaron las pilas para la noche. La ciudad engalanada para su gran noche lucía pletórica. Colas en los chiringuitos, en el Bombé; en todos los lugares había mucha gente. A nadie nos gusta esperar, vivimos con tanta prisa e intensidad que la espera de unos minutos no hace enfurecer. San Mateo también es esto: son las colas, los codazos, los salpicones y pisotones. No se enfaden y tómenselo con calma.

De los fuegos nada puedo decirles, porque no los vi. Hace años que dejé de ir a ver los fuegos, ni siquiera en vídeo. Supongo que estarían bien, pero que habrán sido más de lo mismo, como todos los años. Decidí quedarme en el Bombé, que, por cierto, está mucho mejor en cuanto a servicio y calidad que los chiringuitos del antiguo. En el San Francisco, que estaba lleno, como todo ayer, Tekila amenizó la noche hasta altas horas. Bajé para el centro cuando exprimían su repertorio. Una vez abajo, la gente se dispersa; vas perdiendo amigos y encontrando a otros. Un mar de gente, música y mojitos donde zambullirse por completo hasta que salga el sol que acabe la fiesta y seque la resaca.

Nos vemos por la calle, que el 21, San Mateo, uno no puede quedarse en casa.