Fundir los plomos


Bertín Osborne empezó su programa en TVE con un éxito de tal calibre que parecía que el género de la entrevista lo hubiese descubierto él. Aquel En la tuya o en la mía se sustentó en una combinación efectiva entre el carisma del presentador y el invitado, un toque de revista de decoración y un guion que parecía no existir, pero que estaba ahí debajo todo el tiempo. En su nuevo canal, y adaptado a la implacable endogamia que exige que una elevada cuota de quienes pasan por su sofá sea personal de Telecinco, el formato va evolucionando y se permite ya lucir su libreto a la vista.

Este miércoles, el programa experimentó con la telecomedia montando un teatrillo en el que en casa de Paz Padilla se fundían repentinamente los plomos. Que parezca un accidente, fue la consigna, a pesar de lo cual se improvisó de inmediato una iluminación con velas que parecía de catálogo. Otro imprevisto del día parecía ser la lluvia, un contratiempo que obligó al cantante y la humorista a andar trasladando un sofá por el jardín de un sitio a otro, pero sin ponerlo a cubierto. En un abrir y cerrar de ojos, entró en escena un tercer personaje, un electricista que cambió raudo y veloz el magnetotérmico averiado. Y así fue como Bertín y su programa cruzaron la frontera de la ficción.

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