Irresponsabilidad absoluta


Y sucedió. Ya tienen las imágenes que perseguían. La absoluta irresponsabilidad de Puigdemont, Junqueras y los demás dirigentes independentistas ha llevado a Cataluña al abismo. Su obcecación y mala fe al imponer un seudorreferendo ilegal que no cumplía ni las más mínimas garantías democráticas, contra la mitad de los ciudadanos y pasando por encima de los derechos de la oposición, ha provocado el desastre. El legado que dejan es una sociedad fracturada en dos, una desafección mutua creciente entre Cataluña y el resto de España y, a partir de hoy, un callejón de muy difícil salida. Pero todo puede ir aún a peor si los secesionistas, como amenazan, declaran unilateralmente la independencia. Los pirómanos responsables de haber provocado un gran incendio, quienes se han saltado a la torera y a las bravas todas las normas básicas de la democracia y la convivencia, se quejan ahora cínicamente de la represión y se refugian en el victimismo para eludir sus responsabilidades. Puigdemont y los suyos sabían que el Estado estaba obligado a reaccionar para impedir la rebelión y siguieron adelante. Lanzaron a la gente a las calles en abierta desobediencia a la ley y abrieron los colegios a sabiendas de lo que podía suceder. Eran plenamente conscientes de que los miles de efectivos de la Guardia Civil y la policía estaban en Barcelona para intervenir, más aún ante la pasividad de los Mossos, que era evidente que estarían al servicio de Puigdemont. Pero no dieron marcha atrás. El de ayer fue un día muy triste del que todos salimos perdiendo. Pero los siguientes pueden ser aún peores, porque los dirigentes catalanes han demostrado que están dispuestos a todo para imponer la secesión. Esto no ha acabado.

Valora este artículo

1 votos
Comentarios

Irresponsabilidad absoluta