Sporting y Puigdemont


Mientras las gentes de Puigdemont firman un papel que no se sabe si es oficial, un teatrillo o una solemne despedida, la Cultural y el Sporting calientan sobre el Reino de León. La Cultural es un equipo histórico pero recién llegado a la categoría, como la Generalitat, no tiene el peso del Sporting, que es como el Estado. Lleva tiempo en esto. El entrenador del equipo leonés, Rubén de la Barrera, como Puigdemont es nuevo: alecciona a los suyos, los anima, empuja desde la banda y se muestra osado, pero no conoce bien la Segunda. Enfrente Herrera pide calma y tranquilidad a los suyos, que sean firmes pero no agresivos, que esperen que todo llegará sin precipitarse. Hay que aguantar.

Entre una tele y otra van sucediendo los hechos casi sin tiempo para respirar. La Cultura ataca y Puigdemont también. O amagan más bien, que como diría Valdano es la base del fútbol. Anuncio que voy por aquí pero me escapo por allí. El Sporting y el Estado leen a conciencia lo que está pasando. Y toman las decisiones en función de ello. La Cultural, arropada por su gente que son aparentemente muchos más, arriesga, el Sporting, animado por unos pocos pero muy sonoros, calcula y mantiene el tipo frente al acoso.

Al final los diputados de Puigdemont y adláteres firman pero no votan. La Cultural aprieta pero no remata.Todos esperan el gol que no llega. Cuando el partido está maduro el Sporting aprovecha en un minuto dos indecisiones, dos aberturas inesperadas del neófito que ha sobrevalorado sus poderes. Y marca en las dos. Partido resuelto. ¿Hará el Estado lo mismo?

Valora este artículo

1 votos
Etiquetas
León
Comentarios