DESDE LA CORTE

La bandera sale del armario


Frente al separatismo, exaltación nacional. Lo dijo Albert Rivera: el independentismo catalán provocó una fuerte eclosión del patriotismo español. Y ya tiene imágenes visibles en la crónica reciente: el abucheo a Pablo Iglesias, las aclamaciones a policías nacionales y guardias civiles, la proliferación de banderas y la ovación a las fuerzas de seguridad en el desfile de ayer. Fueron más aplaudidas que la Legión, que tradicionalmente encandilaba al personal con cabra o sin cabra. Si ayer hubo más gente que nunca en el desfile es porque necesita reafirmar su españolidad.

Más duradero que el espectáculo militar, el fenómeno de las banderas. Hablo de Madrid, que es lo que veo. No recuerdo tantas en mi vida. El que tiene balcón la luce en el balcón. El que no lo tiene se las apaña para engancharla en la ventana. Al principio creí que solo estaban en edificios de cierto nivel, donde viven los ricos. Ahora se ven en barrios obreros. E incluso hay competencia por ver quién la tiene más grande. Por ahora el récord lo ganó una empresa que colocó una que dicen que costó 15.000 euros y mide 740 metros cuadrados.

Se nota la falta de costumbre, porque la mayoría lucen los pliegues de llevar mucho tiempo dobladas en casas o tiendas. Si estaban guardadas en casa, es que lucirlas daba vergüenza. Si vienen de la tienda, alguien con intuición comercial está haciendo un buen negocio: el negocio de prever que el nuevo españolismo necesita tener una bandera como necesita tener unas pastas, por si viene una visita.

La bandera acaba de salir del armario. Yo solo la había visto por la calle en las ciudades donde jugaba la selección. De fútbol, por supuesto. España es la selección nacional de fútbol. Ahora parece que superó el complejo que siempre sufrió: identificar a su portador con la derecha extrema. Ahora esa identificación es otra: como casi todo en España, se luce contra algo; en este caso, contra la Cataluña que se quiere marchar. Más que un símbolo nacional es un símbolo contra Puigdemont. Vaya usted a saber si la insensatez del presidente catalán ha prestado el servicio de reforzar el patriotismo, la marca España y hacer cantar «yo soy español, español, español» o poner el disco del Que viva España de Manolo Escobar. Manolo Escobar, héroe nacional.

Ahora solo faltan tres detalles. Metidos en música, que suene también banderita tú eres roja, banderita tú eres gualda. Pensando en movimientos sociales, que se vea alguna en las manifestaciones, que solo se ven republicanas. Y hablando de patriotismo, que se empiece a ver en Cataluña. El problema catalán estará resuelto el día en que la bandera española vuelva a los balcones. Por lo menos, a algún balcón oficial.

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