Tres son multitud


Si en muchas ocasiones resulta misión imposible poner de acuerdo a dos personas, imagínense lo que es que tres lleguen a un consenso. Siempre se dice que tres son multitud. Por eso es materialmente imposible que 46.539.046 ciudadanos, que son los que poblamos este país, alcancemos un acuerdo.

Lo difícil ya no es que Puigdemont y Rajoy logren un pacto. Lo imposible es dar respuesta a cada una de las posiciones que existen en este momento. Por parte de los independentistas, los que propugnan aguardar mejores tiempos para independizarse, los que sostienen que debió de hacerse hace años, los del hoy mejor que mañana y los del cuanto peor, mejor. Y por el otro lado, los de las banderas con el aguilucho, los de prietas las filas, los partidarios del 155, los de que se vayan de una vez, los que apoyan un referendo pactado y los que creemos que esto no debió llegar tan lejos y que si lo hizo fue por obcecación y falta de diálogo.

Sea cual sea la respuesta del president, el asunto catalán nunca va a poner de acuerdo a la mayoría de la población española. Porque hay quien desde Murcia o Almendralejo comparte las teorías de los independentistas más radicales y los hay en Reus y Manresa que creen que lo mejor es el aquí no se mueve nadie.

La burguesía y las clases más privilegiadas catalanas pusieron la semilla y la riegan a diario y por eso el conflicto va mucho más allá de lo que ocurra en las próximas horas. No lo solucionan Rajoy y Puigdemont. Lo pueden aplacar, eso sí, y aplazar, pero, no nos engañemos, estamos condenados a vivir con él el resto de nuestros días. A subsistir en el desacuerdo, en la confrontación y en el desafío.

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