Dirigentes suicidas


Tras su cantinflanesca declaración y suspensión inmediata de la independencia con toques marxistas, facción Groucho, (la parte independizante de la primera parte...), el presidente catalán responde hoy al requerimiento del Gobierno para que aclare si declaró o no la independencia. Cuando algunos de ustedes lean estas líneas ya lo habrá hecho. La situación es tan surrealista que recuerda al genial Gila: «oiga, ¿es el Puigdemont?, que si puede parar la independencia». Este es el escenario en el que estamos situados, en el que Cantinflas, Groucho y Gila quedan ampliamente superados por la realidad, que no tiene maldita gracia, sino todo lo contrario. Mientras, las empresas y los bancos huyen en tropel de Cataluña -pese a lo que sostuvieron contra toda lógica Artur Mas y los demás dirigentes suicidas-, la UE rechaza de plano la independencia y deja claro que no habrá mediación y ni un solo país europeo insinúa siquiera que reconocería a la fantasmagórica República catalana, que pretenden instaurar sobre un cúmulo de trampas, engaños e imposiciones antidemocráticas. Esto bastaría para que Puigdemont diera marcha atrás, asumiera que su huida hacia adelante ha fracasado totalmente y que ya ha hecho demasiado daño a Cataluña, convertida en una sociedad fracturada camino del desastre. El paisaje que dejan Puigdemont, Junqueras, los dos Jordis, la CUP y compañía es tan desolador que produce escalofríos. ¡Y encima esgrimen las vías eslovena y kosovar para justificar su desvarío secesionista como si la democracia española fuera la Yugoslavia de Milosevic! ¿Se les ha olvidado la catástrofe de los Balcanes, la limpieza étnica y los miles de muertos? ¿O directamente se han vuelto locos llevados por su fanatismo?

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