Café amargo


La historia comenzó con un café con leche. Y acabó con un solo amargo. La historia política de Albano Dante Fachin, el rebelde indepe de Podem, arranca con la crisis. Su pareja, Marta Sibina, es enfermera. Y en lo peor del hundimiento económico, los dos se convirtieron en los Ada Colau de la sanidad catalana. Crearon la publicación gratuita Cafè amb llet para denunciar lo que ocurría en los hospitales de Blanes y Calella. Sibina, azote de la corrupción, comparaba las cuentas oficiales con la realidad para ver si se habían comprado jeringuillas con la partida destinada a jeringuillas, para ver si existían y a quién beneficiaban todos los carísimos informes privados en los que se había invertido el dinero público. Difundieron un vídeo titulado «El mayor robo de la historia de Cataluña», que cargaba contra el sistema sanitario de la Generalitat. La pieza les valió una denuncia de un asesor de Mas, una condena con multa pagada a escote entre muchos y una posterior absolución. Para ahondar en el asunto, lanzaron en el 2013 el libro Artur Mas: ¿dónde está mi dinero?

Solo han pasado tres años. Pero el Cafè amb llet se ha enfriado. Sibina es diputada en el Congreso por En Comú Podem y Dante Fachin lo era en el Parlamento catalán. Él estaría encantado de presentarse a las elecciones con el bloque separatista. Sí, junto a los herederos de la Convergència de los recortes y al lado de los que predican que los ricos, mejor solos que acompañados. La indignación, deslumbrada por la luz de la estelada mientras Mas y compañía juegan a hacerse los oprimidos. ¿Qué hay de la lucha social? ¿Cuándo se dejaron de escuchar las voces de los no independentistas? ¿Dónde está esa izquierda?, como dice Paco Frutos. Dante Fachin, esa metáfora del procés.

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