Esto de Cataluña ha sacado lo mejor y lo peor de casi todo el mundo, en especial de políticos, escritores, profesores y comunicadores. Se han publicado artículos memorables, ha habido intervenciones de altura, debates jugosos y propuestas meditadas y sensatas. Y unas cuantas locuras que parecen estar llegando al final de su trayectoria.

Si se evitan los medios más radicales y exaltados tanto de Madrid como de Cataluña el resultado es una oferta de opiniones y análisis muy valiosa. Textos magníficos de Javier Cercas, Eduardo Mendoza, Julián Casanova, Santos Juliá, entre otros muchos han dado ejemplo de sabiduría y de experiencia. En las situaciones límite se ve la reacción de la gente que sabe y de los aventureros desnortados.

Por un momento pareció que el famoso choque de trenes iba a producirse. Ahora da la impresión de que uno de ellos iba por una vía equivocada y carecía, sobre todo, de maquinista.  De entre los profesores preclaros hay uno, Ignacio Sánchez Cuenca, que hace tiempo que publicó un artículo muy significativo sobre lo que supone enfrentarse a Rajoy. Y que  Puigdemont debería haber leído a tiempo. La lista de damnificados del presidente del Gobierno es enorme. En su mandato han dimitido un Papa y abdicado un Rey. Pero aunque eso no sea de influencia directa suya lo que si es verdad es que no se le resiste casi nadie: ni Aznar, ni Esperanza Aguirre, ni Rato, ni Cascos, ni Rubalcaba, ni Pujol, ni Mas, ni Garzón, ni los líderes de CCOO y UGT, ni Rouco, ni Baltasar Garzón, ni los directores de los principales medios de comunicación entre otros muchos que estaban activos cuando comenzó su primera legislatura.

Rajoy sobrevive con esa templanza enervante y van cayendo, huyendo o siendo procesados todos los demás pero él ahí sigue. Tan tranquilo.

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Damnificados de Rajoy