Banderas de inconveniencia

.

Los patriotas predican sus evangelios. Pero ellos no se libran del pecado. Una cosa son las fotos con las banderas. Otra las radiografías intestinales que dibujan los documentos bancarios. Los papeles del paraíso desvisten santos de altares varios. La Unión Europea es esa dolorosa que llora con cada escándalo fiscal mientras millones de ciudadanos le piden que, como San Jorge, mate de una vez al dragón. Es curioso que al paraíso se arrime gente como Steve Bannon, tan estadounidense, tan defensor del «patriotismo económico», tan de cerrar fronteras. Resulta que los cimientos económicos de su maquinaria propagandística descansaban en Bermudas, según The Guardian. Así lograba pagar menos el millonario Robert Mercer, gran proveedor de fondos para la campaña de Donald Trump. Pero seguro que Trump, Mercer y Bannon escuchan el himno en pie, con la solemnidad, no como esos traidores del fútbol americano. También se emociona con El Segadors Xavier Trias. El exalcalde de Barcelona ha tenido que desmentir (otra vez) que esté implicado en estos tejemanejes de cuentas opacas en aguas transparentes. Este independentista de nuevo cuño pedía celebrar el referendo catalán «de todas todas», cueste lo que cueste, mientras no me cueste a mí. «Alucino con que yo y la reina de Inglaterra estemos así», dijo. Porque hasta Isabel II y el príncipe Carlos aparcaron la pompa y circunstancia para que unos cuantos millones respiraran un aire más fresco, menos contaminado con tanta lupa.

La tela de las banderas baila mejor que el papel moneda cuando se agita. A la hora de la verdad, al compás del corazón late con fuerza ese otro órgano vital: la billetera.

Valora este artículo

1 votos
Comentarios

Banderas de inconveniencia