Ríndete, Puchi

.

Ríndete MacGregor. Te has quedado solo y ya no tienes salida». Y entonces MacGregor aparecía con las manos en alto. Cuando el chico guapo de la peli lograba reducir al malo malísimo, el cine prorrumpía en aplausos y la lección que nos llevábamos es que lo de huir es una ridiculez: antes o después tienes que entregarte. Si Puigdemont, en vez de tocar el Hey Jude de los Beatles, hubiera ido al cine a ver aquellos westerns, ahora estaría diciéndose: «Ríndete Puchi, ya no tienes nada que hacer». Y si tuviera un mínimo de sensatez, haría como aquel malo malísimo. Pero Puchi no se ha enterado de que está solo en esta revolución de señoritos. La burguesía lo abandonó, los empresarios que lo financiaron le dieron la espalda, sus altos cargos ya dicen que «cualquiera con dos dedos de frente sabe que no se puede proclamar la independencia», sus más próximos colaboradores reconocen el fracaso, uno de los Jordis lo critica públicamente y su inseparable Carme ya entonó el ¡Viva España! en el Supremo. El experimento ha terminado. Lo único que puede hacer Puchi es marear la perdiz por Europa adelante, demostrando que de dignidad anda más bien escaso. El procés está ahora en las urnas del 21-D y así lo han entendido en el PDECat, menos el fugado y cuatro miembros de la banda; ERC, y puede que hasta la CUP. Si Puchi regresa y hace frente a las acusaciones y se pasea por Barcelona en vez de por Bruselas, le hará un gran favor a la causa. Más con prisión preventiva. Porque se diría que es coherente y un valiente. Pero Puchi, como aquel MacGregor, es un cagueta y prefiere estar huido a dar la cara.

Valora este artículo

0 votos
Comentarios

Ríndete, Puchi