Suspiros de España


Si hace dieciséis años alguien quería ver los mejores momentos de Operación triunfo 1 solo tenía dos opciones. Una era seguir la gala en directo, a piñón fijo. La otra consistía en dejar el vídeo programado para verlo más tarde siempre que tuviera una cinta de VHS disponible. Si no se había seguido ninguno de los dos pasos anteriores, se complicaba mucho el poder comentar al día siguiente los pormenores de aquel hito de la televisión.

Ayer, encarrilado ya el siglo XXI, lo tuvieron mucho más fácil todos aquellos que quisieron ver, o volver a ver, la actuación que se convirtió en tendencia del día a golpe de clic e hizo que OT recuperara «la fe y la ilusión por la música», según sus mentores. El dúo de Amaia y Alfred, sentados al piano para cantar City of Stars, endulzó la jornada a miles de personas afectadas por un ataque de romanticismo. También aceleró el pulso de aquellos seguidores de OT que albergan la secreta esperanza de ser arrollados de nuevo por un amor exprés como el de Chenoa-Bisbal y quieren acuñar otro título de Rosa de España. Amaia de España. Porque el concurso va de música y de cantantes, pero sin renunciar a esa intrahistoria que ya asoma y lo alimenta. 

El público tiene ansias de hipérbole, pero los profesores templaron los ánimos a los triunfitos ayer tras repasar su actuación: «No os lo creáis».

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