El acorazado Potemkin


Vuelve Carme Forcadell. A las listas electorales. Forcadell, que viene y va arrastrada por la marea del procés. La madre de las Diadas, que no da ni un paso atrás. La misma que acató el 155 y prometió portarse bien porque, al fin y al cabo, la declaración de independencia era simbólica. La gran ausente de la última manifestación independentista, pero presente entre los candidatos de ERC para el 21D. De todas formas, ella ya no será la Libertad guiando al pueblo de Delacroix. Lo fue durante los últimos años. Oriol Junqueras señala ahora a Marta Rovira, la mujer encargada de que se aparten las aguas para que los catalanes caminen hacia la república. Mientras, Carles Puigdemont vende la marca Junts per Catalunya (aunque más bien debería ser Separats per Brussel·les). ¿Hacia dónde va el PDECat? Al final habrá que utilizar el método que se empleaba con Prince cuando el músico decidió renunciar a su nombre artístico de toda la vida: el partido antes conocido como Convergència. O peor. El partido antes votado como Convergència. Hay que concederle a Puigdemont que ha resultado ser un digno heredero de Artur Mas.

Los independentistas vendieron épica a granel, como si esto fuera El acorazado Potemkin, con planos rebosantes de drama y bebés incluidos. Pero el procés se parece más a La vida de Brian. Sobre todo recuerda a esa gloriosa escena en la que alguien le asegura al desconcertado protagonista: «Tú eres el verdadero Mesías, de eso entiendo, yo he seguido a unos cuantos».

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