De los volquetes de putas a los puticlubs de la legión VII


Me va a excusar el atento lector, pero a la hora de iniciar este artículo prefiero no rastrear en aquellas otras tramas corruptas que arrojan una relación entre los políticos del Partido Popular y los puticlubs, aunque todos sabemos de algunos casos. Por ello quizá no nos sorprende -aunque nos asquea- la emisión de un nuevo capítulo de la serie a cuenta de las conversaciones del expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, grabadas por la Guardia Civil en el contexto de la llamada Operación Lezo.

Las escuchamos en La Sexta y El Plural. El escenario de las voces fue el despacho de González en la calle de Alcalá y su contenido denota la fraternal camaradería que se respira en el seno del partido en el Gobierno, con claras e insultantes referencias a don Mariano y a la caduca lideresa Aguirre, con quien González llego a ser máxima autoridad del gobierno regional.

No faltan en el esperpento unas pinceladas rebozadas en los negocios de un amigo del interlocutor de González, el ex delegado del Gobierno en Ceuta Luis Vicente Moro, preocupado porque a ese amigo empresario no le va bien la hostelería en Palencia. El ex presidente la cuminidad de Madrid no parece dudar lo más mínimo a la hora de aconsejarle que convierta uno de los hoteles en una casa de putas o puticlub con habitaciones cojonudas, según cita literal.

Ante esa idea, el señor Moro, que fue gobernador civil de esa provincia antes de ser delegado gubernamental en Ceuta, no tiene reserva alguna en exhibir su erudición acerca del asunto: Palencia está llena de puticlubs, afirma, pero está llena de puticlubs en los grandes ejes. En el eje que va a Bilbao, en el eje que va a León, pero lleno. Es más, el exdelegado Moro llega a recomendar uno en concreto al lado de la ciudad, donde teníamos la fábrica de azúcar, a tres kilómetros o cuatro, hay uno que te caes para atrás. Para colofón, añade a su conocimiento del vigente puterío consuetudinario palentino una lección de historia del lenocinio, pues paradójicamente -dice- esos puticlubs de autopista están donde estaban las casas de putas de la Legio VII romana, donde paraban los legionarios de Roma que venían de Tarragona hasta León.

El lector recordará que otro de los hombres de confianza en el gobierno de Madrid de la caduca lideresa Aguirre fue Francisco Granados, exsecreatrio general del Partido Popular en esa comunidad, actualmente en libertad bajo fianza por otro caso de corrupción llamado Púnica. Este señor, cuando salió de la cárcel gracias a los 400.000 euros que pudo reunir, mantuvo en el mes de julio una entrevista con Pepa Bueno en la SER, en la que atacó sin piedad a su compañero González, que también pasó por prisión, y en la que la periodista aludió al "volquete de putas" que se merecían los implicados en trama del espionaje por silenciar su participación en este asunto.

Nietsche llegó a decir que la política podría convertirse en la prostitución del intelecto. Se quedó corto en relación con el espectáculo ofrecido por algunos políticos del Partido Popular en diversos puntos del país. Estos políticos no prostituyen su intelecto porque todo el valor de su intelecto ha consistido en prostituir la política. ¿Que cómo el partido al que han ofrecido ese servicio es el que gobierna Madrid y España? Eso habrá que preguntarlo a quienes lo votan y a los partidos que apoyan al PP para que gobierne.

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