La trama de la maldad


La magistrada Carmen Lamela ha descrito la trama independentista de Cataluña con una crudeza que recuerda lo que hizo en su día Garzón con la trama de los GAL y que terminaba en su cúspide con el «señor equis» como máximo responsable de aquella organización, que fue identificado, pero no probado, como Felipe González. Recuerda también las descripciones de la trama de ETA, los lazos que unían a la banda terrorista con su brazo político, Batasuna, con la sociedad civil y con los mecanismos de difusión y propaganda. Ante ese escrito, lo de menos es que acepte y aconseje que las diversas causas se unifiquen, algo perfectamente previsto e incluso recomendado por el propio presidente del Consejo del Poder Judicial. Lo importante es que mete el bisturí en la trama, que ella denomina «compleja organización».

Lo primero que hay que decir es que dicha organización está o estaba muy pensada, con un reparto de funciones y papeles de gran profesionalidad. Ahí estaba el Gobierno catalán, con todo su poder y dificultad de control interno para las funciones ejecutivas. Ahí estaba el Parlamento catalán, cuya obediencia a la causa se demostró cuando su presidenta, la señor Forcadell, parecía un alto cargo del gobierno e incluso se dice que asistía a sus reuniones, algo insólito en un sistema de división de poderes. Ahí estaba la sociedad civil, fundamentalmente a través de las asociaciones ANC (Asamblea Nacional Catalana) y Òmnium Cultural, de gran eficacia y operatividad en la movilización de masas. Ahí estaba Diplocat, la parte exterior de la trama, con acciones de propaganda en el extranjero. Ahí estaban los teóricos y los asesores, que aportaron las ideas, las estrategias, las trampas y quizá (esto es una sospecha de este escribidor) la tocata y fuga de Puigdemont y la indicación del punto de destino. Y ahí estaban los Mossos d’Esquadra, con su autoridad y complicidad.

Toda esa trama funcionaba de forma organizada y coordinada. Tenía clara su finalidad (la independencia) y tenía claros los métodos, que iban desde la desobediencia a la movilización. Conclusiones personales: 1) Con los datos que manejó y difunde la magistrada Lamela, una estructura criminal no se hubiera organizado mejor. 2) Hubo grandes estrategas dedicados a cometer delitos a sabiendas y con todos los agravantes. 3) Es fácil deducir que, si todo ese montaje se aceleró a partir del 2015, el gran responsable, el señor equis es Carles Puigdemont. 4) Estas son conclusiones de la juez instructora, no es una sentencia, pero anticipa un juicio apasionante donde lo más difícil serán las pruebas. 5) Los presos actuales pueden obtener la libertad con medidas cautelares, pero será difícil que no vuelvan a la cárcel. Y 6) Tardaremos mucho tiempo en saber si esa trama es desmontable: tiene demasiada base social.

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