Olvídense de los problemas


La campaña electoral catalana, iniciada a medianoche, va a marcar un antes y un después en la vida política española y en el concepto que tenemos de estas citas. No por el contexto en el que se desarrolla, ni por lo acontecido hasta ahora sino por inédita, agitada e imprevisible. Porque el escenario varía a cada momento y porque de aquí al día 21 puede pasar lo más inesperado. Ayer mismo dio un vuelco con la decisión del juez Llarena de mantener en prisión a Junqueras, Forn y los dos Jordis. Las conclusiones del auto confirman que la justicia transita por una ruta que poco tiene que ver con la realidad y nada con el concepto de oportunidad. 

Nunca hasta ahora el líder de un partido con opciones de ganar encaró la campaña entre rejas, ocupado en la reflexión y oración. Y con su socio huido y dedicado a ampliar conocimientos operísticos. Nunca hasta ahora los presos acapararon un protagonismo tan destacado. Eso establece un nuevo marco, muy alejado de todos los vividos. Y tan inédito como impensable.

Pero es que, además, los discursos van a variar ostensiblemente. Olvídense de los problemas, podría ser el eslogan general asumido por todos los partidos concurrentes. Se va a hablar poco, por no decir nada, de proyecto y de futuro y mucho de represión, agravios, presos políticos, respeto a la legalidad y la resurrección de Franco. Cataluña pasará a un segundo plano; sus necesidades a un tercero y sus problemas, que son muchos, ya ni aparecerán. Porque lo que en los próximos días vamos a escuchar son reproches, acusaciones y llamadas desesperadas a la participación para quebrar al rival.

El CIS se ha sumado a la fiesta vaticinando un empate entre Ciudadanos y ERC, o lo que es lo mismo entre Marta Rovira e Inés Arrimadas que son dos extraordinarias lideresas que por desconocer hasta desconocen el porcentaje del paro catalán del que ayer supimos que sufrió la mayor subida desde hace 18 años. Menos mal que no hay que conceder demasiada importancia a los resultados de los sondeos. Es inútil hacer pronósticos. El escenario varía a cada hora y en cualquier momento puede empeorar.

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