Elija su propio facha


El mejor arranque de novela sobre el arte de desperezarse es de La Regenta, con su Oviedo disfrazado de Vetusta durmiendo la siesta de heroica ciudad; voy a usar la ubicación como argumento ahora que vivimos tiempos en los que cuela cualquier cosa. La duermevela y cómo se sale de ella es una cosa trascendental. Comenzó la campaña catalana y Pablo Iglesias con afán de separarse del independentismo a la par de hacerlo empujando con la pierna al unionismo, acusó a los primeros de «despertar el fascismo». Ya debiera ser sabido por todos los que se han afeitado más de cuatro veces que tratar de contentar a todo el mundo suele provocar más bien enfadarlos a todos a la vez, pero es una táctica a la que se dedica Iglesias con denuedo y oye él sabrá. Naturalmente los indepes se indignaron, los hubo que clamaron que ya era colmo echarle la culpa de los fachas españoles a los catalanes, hubo quien le acusó de querer dejar al fascismo ahí a pierna suelta con melindres y también quien le afeó que indentificara a todos los que no son nacionalistas o son nacionalistas españoles con el fascismo.

No es de broma, y de hecho se vio como algo muy importante en la cobertura ante la opinión pública internacional, que se acompañen imágenes de manifestaciones de símbolos que reivindican la dictadura y el fascismo; con grupos además muy violentos para los que hay poco o ninguna respuesta de las fuerzas de orden público y cuando tiene que actuar la justicia todo es una maraña impenetrable. Todo este episodio debería ser la oportunidad de que la derecha española se distanciara definitivamente del franquismo, pero le da como pereza.

También esta semana decenas de miles de indepes catalanes marcharon a Bruselas para apoyar a Puigdemont y pasar el puente. En la manifestación, multitudinaria, contaron con la compañía y el apoyo de grupos nacionalistas flamencos que lucían las banderas de las Waffen SS nazis, grupo con el que los colaboracionistas del lugar se dedicaron a masacrar a los vecinos porque no los consideraban tales hace como medio siglo. No es sólo la cuestión de la bandera del «león de garras negras» que lució en la manifestación sino que buena parte de los apoyos entre eurodiputados a los que se aferran los indepes cuando alguno les lanza un guiño, resulta que provienen de una selección de deleznables retrógrados ultraderechistas. ¿Se puede tomar aquí la parte por el todo o no? ¿ha despertado también el independentismo catalán al fascismo europeo pero a este lo ha puesto de su parte?

La cuestión es que dormido nunca estuvo, adormilado como mucho y más en unos sitios que en otros. Pero lo relevante es que ningún logro social ni ningún avance civil va a surgir de una protesta que está polarizando a sociedades enteras en todo el continente por cuestiones identitarias, precisamente porque pone la identidad por encima de los derechos civiles y sociales. Al contrario, es una rémora para lograrlos. Hay gente que le da como perezaca reconocerlo; les parece que lo heroico era la siesta y no la ciudad.  

Valora este artículo

5 votos
Comentarios

Elija su propio facha