Muy despreciada Marta (Rovira):


Tanto que decirte, tanto para nada. Entonces, ¿por qué te escribo? Para barrer tu suciedad, para honrar a los sabios que desbrozaron de púas los caminos retorcidos que nos atraen y para honrar a las víctimas del mal que les estás causando. Y para desvelar tu infamia, tu prosopopeya, tu emponzoñada bilis, tu maledicencia infinita.

Es, Marta, hasta ridículamente ocioso constatar el engaño que protagonizas al proclamarte de izquierdas; es un engaño colectivo, de todos los que integráis Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), y te confieso que me siento pueril al desmontarte esta falacia porque solo hay que recurrir al principio basal de Marx, por el que la lucha de clases es la que hace la Historia. Vosotros habéis sustituido ese principio por el de la lucha de los pueblos, con el resultado de que ahondáis en las diferencias de clases al dejar sin trabajo a miles de proletarios. A la par, vuestra tierra se va pareciendo a un erial (plantas dos millones de eucaliptos y las aguas huyen). Estáis destrozando a las capas sufrientes en todos los aspectos esenciales, equiparándoos, pues, con las prácticas gansteriles de la Banca. A veces tengo visiones tuyas montada a caballo, al lado de Atila, quemando todo lo que encuentras a tu paso. «Marta la Amazona», me digo. Esas visiones empezaron cuando pediste a tu gregaria multitud que había que “arrasar” en los próximos (ilegales y antidemocráticos por descontado) comicios. Todo me encaja.

Con ser esto nauseabundo, sin exacerbación estoy obligado a imputarte otros procederes. El primero es el plan de seguir encallada en el soberanismo pese al fracaso del Octubre Negro y pese a que una nueva intentona será un nuevo fiasco, que hará más profunda la brecha económica y social entre los favorecidos y los desfavorecidos, a los que mandáis al frente como Stalin hizo con su soldadesca en las primeras fases de la invasión nazi: carne de cañón. Tú (y los tuyos) tienes patrimonio y dinero. Tú (y los tuyos) has filtrado grandes sumas de euros a las plataformas ‘revolucionarias’, que son las que mantienen a los fugados, pagan las excarcelaciones y alimentan la propaganda.

El segundo aspecto que te subrayo, Marta, es que tú (y los tuyos) has pactado en pos de la república con quienes corrompieron y robaron más que en ninguna autonomía, y durante una treintena de años. Y para cerrar el círculo, ERC, en la que tienes muchas papeletas para ser aclamada como presidenta, se ha sumado al expolio de los caudales públicos catalanes (y españoles). Ah, y estoy de acuerdo contigo en que hagas un recuento paralelo el 21-D, que no deseas que el Estado cometa el pucherazo grosero que tú (y los tuyos) cometiste el 1-O. ¿Cuántos millones de votos fijaste de antemano? ¿2,2 o 2,4, o eran 2,8?

Distintos jueces y fiscales aportaron a la juez Carmen Lamela la suficiente información para que esta compusiese un organigrama de la trama secesionista y de los miles y miles de euros consumidos en la misma. No te detallo el desfalco, pero sí te restregó por tu cara y por tu lacito amarillo dos de los aspectos fundamentales que hay que garantizar a los explotados: la sanidad y la asistencia social. Ambos, especialmente la sanidad pública, la habéis menguado a la talla S. Pero me falta la educación. Aquí sí que has (habéis) invertido: seleccionáis siempre que podéis a los miembros de los tribunales de las oposiciones en Primaria, Secundaria y Universidad, o sea, a los afines, que luego aplicarán sesiones de electroshock a los alumnos (la guerrilla presente y futura).

Las sesiones. Primera: España es Satán. Segunda: el régimen del 78 es la continuación del régimen franquista. Tercera: los españoles y los portugueses están genéticamente emparentados con los norteafricanos y nosotros, los catalanes, con los franceses; Cuarta: Rajoy es un fascista que nos reprime a sangre y fuego. Quinta: el 1-O dejó más de mil heridos graves, centenares de ellos muy graves, y hasta aporrearon a una anciana. Sexta: la Guardia Civil mató a un manifestante pacífico en Barcelona. Séptima: insultad y apedread a los hijos del enemigo. Octava: Cataluña es una república asediada por el 155 y Puigdemont su presidente.

A propósito del criminal que, escondido en un coche conducido por su esposa, se largó de su patria dejándoos colgados, ¿qué pintabas tú, Marta, en Bruselas con él y cuatrocientos camaradas más haciéndole campaña? Me parece que a tu héroe Junqueras, entre rejas, no le hizo gracia, más sabiendo el estirón en intención de voto que el «pico de monte» (Puigdemont) ha dado desde entonces. Él sí que clavó una pica en Flandes, ¿no te parece?

Has afirmado, Marta, que Junqueras es un héroe; incluso lo has elevado a los altares: «Es un mártir». Pero mirando los esfuerzos que está haciendo por salir de la jaula, en línea con otros colegas, caso sobresaliente de Forcadell que, con voz llorosa, le dijo al juez que el procés había sido un simulacro, a mí me parece que Junqueras es, como el resto, una babosa gallina, es decir, sin cojones. Pero sí, tiene sentido eso de mártir, porque tu (vuestra) devoción por la tierra sagrada es, eso, una religión. Simplemente sustituís Padre, Hijo y Espíritu Santo por Raza, Lengua y Cultura. ¡Alabado sea el Señor! Disculpa, Marta, quise decir ¡Alabada sea Cataluña!

Y para terminar, santa Martita, tu Jove (José María) te ha mentido en un buen lío. ¡Mira que guardar el cuaderno ultra secreto en un cajón de su casa! Bueno, para mí no ha sido una sorpresa, la verdad. Estabas en el ajo de la conjura, en compañía de la maoísta Ana Gabriel, del vaina Arturo Mas, etcétera, etcétera. El cuaderno de Jove recoge una frase lapidaria de ese vaina: «El 9-N fue una mierda y el 1-O no tiene sentido», lo que traducido al castellano es «será otra mierda». Pero nada, seguiste adelante porque sabes que la feligresía traga con lo que le echen: que María fue virgen, pues Virgen; que Jesús es hijo de Dios, pues Jesucristo. Menos mal que Pablo Iglesias e Irene Montero son ateos y reconocen que todo fue una mierda. Bueno, ellos emplearon la palabra «estafa», aunque en privado dicen «mierda».

Bien, santa Martita, me despido de ti deseándote que todos los males de la caja (vasija) de Pandora que has abierto caigan sobre ti, muy concretamente la cárcel y el desprecio absoluto de tus víctimas. Sin más, ¡jódete!

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