La cara entretenida del «procés»


Vamos a dejarnos de coñas: lo más importante del procés catalán no es la fuga de empresas ni el cisma social. Lo importante es que durante toda la fallida creación de la república, los catalanes aumentaron las relaciones sexuales. Lo dice una investigación -se supone que profunda- de una web que se llama platanomelon.com. Según ese estudio, un 25 por ciento de los ciudadanos descargaron así sus emociones y tensiones. Tanto la idea de la investigación como la práctica de lo investigado son una gran aportación sociológica al fondo de lo que tantos nos hemos precipitado a analizar como una desgracia.

El trabajo, lamentablemente, no especifica la ideología de los que dijeron eso de «sexo es vida», aunque parece probable que hayan sido independentistas, muy erotizados y erotizadas por su liberación, muy dispuestos a celebrar los pasos dados hacia la independencia y muy participantes en manifestaciones, donde el roce se convierte en un derecho que nadie discute. Tampoco se especifica la edad de los beneficiados por la pasión pecadora, y eso nos impide saber si el separatismo puede llegar a ser un genérico de la viagra. Supongo que, abierta la vía del estudio científico, pronto habrá nuevas aportaciones a la relación sexo-independencia. Insto a las autoridades a profundizar en el tema, porque acabamos de conocer un nuevo descenso de la natalidad en España, y quizá se deba a que, medio diluido el 15M, descendió el número de manifestaciones y el independentismo se limita a Cataluña.

Otra aportación de la web que no puede pasar desapercibida es la razonable explicación de la tendencia de voto, aunque esto sea una tesis personal. El partido Ciudadanos sube tanto porque Albert Rivera (segundo puesto entre varones) e Inés Arrimadas (primer puesto entre mujeres) están en el podio de los políticos más sexis. La decadencia del Partido Popular y su pérdida de votos y escaños tiene explicación en que Mariano Rajoy ocupa el último puesto de la clasificación erótica y su candidato Xavier García Albiol ni siquiera figura en la lista.

La única duda que queda después de este concienzudo análisis es si los consultados dicen la verdad. No es seguro porque acabamos de conocer cómo los independentistas tienen dos caras: una, la que muestran en público y otra, la que se descubre en las anotaciones de la moleskine de Josep María Jové. Pero, aun así, esta era la faceta que nos quedaba por descubrir después de todo lo que llevamos hablado de Cataluña y descubre la clave de la pasión catalana: es que con el independentismo lo pasan muy bien. Debe ser aburridísimo volver a la normalidad, como propone el señor Rajoy. Y además, ya sabemos por qué lo propone: por el puesto que ocupa en la lista de la seducción.

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