«Ciutat morta»


El pistoletazo de salida de la precampaña de las últimas elecciones municipales en Barcelona lo dio Ciutat morta. El documental fue el soplo de viento definitivo que elevó la ola de indignación a la que se subió Ada Colau para hacerse con el bastón de mando. La película contaba la historia de unos jóvenes okupas condenados por haber dejado tetrapléjico a un guardia urbano al lanzarles una piedra en pleno centro de la ciudad. Pero hacía añicos la versión oficial. Generaba dudas más que razonables sobre las detenciones y el proceso. Los implicados aseguraron que el impacto fue provocado por una maceta y que en aquel momento ellos no estaban en la azotea. Una de las acusadas, Patricia Heras, acabó suicidándose. Otro, Rodrigo Lanza, pasó siete años en la cárcel. Con sus secuencias, Ciutat morta iba salpicando el cielo azul de Barcelona con pesadas sombras que oscurecían la figura del alcalde Xavier Trias (entonces de CiU), de otros miembros del gobierno local y de los mandos policiales. El documental fue premiado en Málaga y recibió una mención especial en el Festival de San Sebastián, pero TV3 lo relegó al Canal 33. Sin embargo, con su emisión, la cadena rozó el 20 % de share, muy superior a su media de entonces, del 1,6 %. Muchos barceloneses se rebelaron y votaron contra el sistema. Por Ada Colau.

Pero, lamentablemente, Rodrigo Lanza reaparece en los titulares de sucesos. Ha sido detenido por matar r a un hombre en Zaragoza. Al parecer, el supuesto ataque se produjo tras una discusión. La víctima lucía unos tirantes con la bandera española. Y todo lo que queda es la sensación de que en estos años se han muerto muchas más cosas que una ciudad.

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