La responsabilidad de Inés Arrimadas

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En Cataluña hoy es lunes. El desvarío de Puigdemont de octubre acabó provocando la situación inédita de tener que convocar elecciones para un jueves, así que hoy se entra en la última semana de campaña. Se trata de un territorio que ha generado siempre mucha literatura política, en parte porque no se pueden publicar encuestas e ingenuamente se piensa que en estos últimos siete días todo el mundo va a ciegas. En algunas elecciones históricas, el último lunes o martes han sido recordados por un punto de inflexión que cambió una tendencia o por un acontecimiento que deshizo un empate.

Si damos por buena esta liturgia electoral, la encuesta de El País podría situarnos en el segundo escenario. Se rompería el triple empate en cabeza y Ciudadanos ganaría con 35-36 diputados,10 más que ahora. Enfrente ERC con 33 y Puigdemont, que frena su remontada, con 22. Los socialistas subirían hasta los 20 escaños, los comunes mantendrían los 11, la CUP los 8 y el PP caería estrepitosamente hasta los 5-6, sin duda más de lo que desea. Por primera vez en la historia, el unionismo ganaría en votos al independentismo: 45 % frente al 44 %.

Un amigo catalán muy bien informado hacía ayer por la tarde un pronóstico parecido, antes de conocer la encuesta: «Aquí todo parece indicar que va a arrasar Ciudadanos. Es cierto que mi muestra es muy sesgada, pero todos los días te encuentras a gente que no votó a Arrimadas y ahora sí lo va a hacer. Lo normal es que esos votos provengan del unionismo. Y la gran incógnita es saber qué parte de los 100.000 votos colgados de Unió será capaz de recuperar Iceta y cuántos se llevará de convergentes arrepentidos».

También ayer se celebró uno de los debates más agresivos jamás vistos. En él quedó claro que Iceta es el candidato más creíble, el que tiene un discurso más coherente y el que mejor es capaz de argumentar contra las letanías indepes (el golpe de Estado, la España antidemocrática…). El problema de Iceta, como dijo Felipe hace unos días, es que no chuta a puerta. Realmente, es como Iniesta cuando era jovencito, que llegaba hasta el borde del área pequeña con la habilidad de una ardilla, pero delante del portero chutaba también como una ardilla. Luego evolucionó, acabó haciendo a España campeona del mundo y su gol lo celebró hasta Gabriel Rufián.

De modo que cada vez parece más claro que la Cataluña no independentista está cargando toda la responsabilidad en una joven jerezana de 36 años. A Inés Arrimadas le falta gravitas, pero está sacando adelante el encargo con nota. Su discurso recuerda muchísimo al de Albert Rivera. Pero lo mejora, porque lo que en ocasiones en Rivera puede parecer arrogancia, en Arrimadas transmite valentía. Además, contra lo que cabría esperar, habla un catalán excelente, mucho más pegado a la tierra que el de la mayoría de los políticos. Sin duda lo ha aprendido de su marido, Xavier Cima, nacionalista que militaba en el ala liberal de Convergència, y que hace unos días le contó a Bertín Osborne que el 21D votará a su mujer. 

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