Horarios al mejor postor


Los niños de los setenta conservan en la memoria al Un, dos, tres como un programa larguísimo que ocupaba la noche entera del viernes. Sin embargo, el concurso, en sus comienzos, duraba apenas una hora, que fue alargándose progresivamente con los años para adaptarse a los nuevos usos y demandas del mercado en España. De modo que los críos que hoy se enfrascan en programas nocturnos de tres horas creerán haber pasado media vida ante el televisor.

MasterChef Junior, criticado a menudo por su emisión larga y tardía, arrancó esta semana al filo de las diez y cuarto, acelerando el ritmo habitual de La 1. Con todo, pasaba de la una de la madrugada de un miércoles lectivo y los niños seguían ahí, emplatando.

La confusión española con los horarios televisivos se ha convertido en un caos en el que el reloj lo marca el mejor postor. Ayer el Madrid-Barcelona, la madre de todos los partidos, el contenido que cualquier cadena anhela para su franja estelar, se jugó a la una de la tarde. No fue por azar de un sorteo ni por exigencia del calendario deportivo. Sacrificando cuota en España, el clásico se disputó en plena hora de máxima audiencia ¡en China!

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