Los niños también juegan


Cuando MasterChef Júnior debutó con su primera edición, las alarmas saltaron en muchas casas con niños pequeños. Aquella forma de enfrentarse al fuego y a los cuchillos sin el temor infundido por los adultos tuvo un efecto perturbador para aquellos que insisten alejar a los críos de las ollas con agua hirviendo.

En cinco años, la destreza infantil en los fogones se ha normalizado hasta tal punto que este año es posible observar a los menores mientras despellejan conejos y matan anguilas con la templanza de quien asume que la cadena alimenticia de un omnívoro no arranca precisamente en la cola del supermercado.

En Navidades, es un recurso que se remonta en el tiempo el de hacer que los niños sean los protagonistas por un día de concursos veteranos como La ruleta de la suerte o Boom. También hay nuevos títulos, como Little big show, que ha estrenado Telecinco aprovechando las fiestas. Pero pocos provocan en el espectador una liberación hormonal como la de MasterChef Júnior, un reality capaz de entretener y crear vínculos con personajes como el singular Juan Antonio, la buenaza de María Arias y la tierna Nuria. Ellos son en muchos hogares el espíritu de la Navidad televisiva.

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