Rajoy tiene de qué preocuparse


Rajoy tiene motivos para estar muy preocupado ante el ascenso de Ciudadanos. Aunque trate de disimularlo, cada vez desliza más críticas hacia un rival que le disputa el mismo espacio político. Los dirigentes populares han recibido la consigna de dar caña a sus socios. El partido naranja se ha convertido en algo así como un PP sin desgaste ni corrupción, lo que suma votos en estos tiempos en los que una semana sí y otra también los Costa, Granados, González, Bárcenas o Correa cantan La traviata en los tribunales. Su papel de bisagra decisiva que permite gobernar a Rajoy le acarrea grandes críticas de la izquierda, pero su electorado potencial lo ve bien. Además, C’s esgrime que apoya tanto al PP en Madrid como al PSOE en Andalucía, lo que le permite dar una imagen de responsabilidad y centrismo, y pescar en los caladeros populares, pero también en los socialistas. Su posición de firmeza ante el desafío independentista, coronada con un espectacular triunfo en las urnas, le ha hecho aparecer como un partido fiable y capaz de detener esa deriva. Algo que, sin duda, da puntos, sobre todo en el electorado de derecha. Cuenta también con la ventaja de tener un líder joven como Rivera, cuya pujanza contrasta con un Rajoy que lleva toda la vida en la política y parece desgastado. En política llega un momento en que la experiencia no es un grado, sino un lastre. Puede que a Ciudadanos le falte consistencia y a veces peque de oportunista, que sea inexplicable que Rivera diga que España no merece un presidente como Rajoy y al tiempo le dé la estabilidad que necesita. Pero es un hecho que sube como la espuma, que cada vez cuenta con más respaldo en el establishment y que está en marcha la operación recambio en el centroderecha español.

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