El turno de Euskadi

.

A ún no se ha arreglado el lío catalán y ya comparece el PNV con su propuesta de cuatro denominaciones para definir el «sujeto político-jurídico titular de derechos» que constituiría la actual comunidad vasca. ¿Están pidiendo la independencia? No, según el lendakari Íñigo Urkullu, quien ha insistido en que la propuesta del PNV «no plantea el derecho de autodeterminación», sino «una profundización» del autogobierno vasco a través del ejercicio «legal y pactado» del «derecho a decidir». Así de… confuso. Al parecer se trataría de extender la aplicación del Concierto Económico a las relaciones políticas y jurídicas, con «garantías y condiciones de lealtad». El objetivo sería cambiar el Estatuto de Guernika por un texto que garantice un «nuevo marco político de la relación Euskadi-Estado basado en la singularidad y la bilateralidad». Los nacionalistas del PNV, que encabezan la ponencia parlamentaria sobre el autogobierno, recuerdan que la Constitución de 1978 reconoce los derechos históricos y aseguran que «el pueblo vasco es una nación». Apoyan sus argumentos en el «derecho comparado» y en que «así lo reconoce e identifica una mayoría de su ciudadanía». Por si lo dicho no basta, el PNV también invoca la «voluntad del pueblo vasco», que define como «el fundamento y el vehículo» para la elaboración del nuevo Estatuto. Un objetivo en el que se sumarían EH Bildu y, a su modo, Podemos, que tantas cosas distintas acoge ya en el conjunto del Estado. Enfrente, pero no unidos, están los socialistas (PSE-EE) y los populares (PP). Los primeros defienden una reforma estatutaria respetuosa con la Constitución. Los populares no quieren ni oír hablar de abrir la puerta a nuevas inestabilidades o confrontaciones. Y Ciudadanos comparece con frontalidad contra los «privilegios» vascos. Y así se está otra vez mareando la perdiz. Algo probablemente inevitable tras el conflicto catalán, todavía en vigor. Porque no es lo mismo Euskadi que Cataluña, pero es seguro que nunca han dejado de mirarse de reojo. La actual situación de Cataluña no la quiere el PNV, pero sus líderes sí que ven en el contexto una oportunidad para mejorar el reconocimiento y ampliar su peso en la relación con el Estado. A ver.

Valora este artículo

0 votos
Comentarios

El turno de Euskadi