Piensen antes de hablar


Se entiende que una de las primeras obligaciones de cualquier gobernante o cargo público es no echar gasolina a los incendios. En este momento tenemos dos incendios sociales (no incluyo el de Cataluña, que es de otra ventanilla) que están agitando la calle: el feminista, que desembocará en la huelga general del próximo jueves, y el de las pensiones, que están movilizando a cientos de miles de personas en toda España, con manifestaciones en casi todas las ciudades. ¿Y qué hacen ante ello algunos gobernantes y personalidades de peso en la sociedad? Alimentar esos incendios con frases poco oportunas, poco pensadas o fruto de un complejo de superioridad ajeno a la sensibilidad de los ciudadanos.

Cuando los dirigentes del Partido Popular, hombres y mujeres, son preguntados en los medios informativos por la huelga feminista del día 8, solo hubo una voz que se mostró levemente comprensiva con la protesta: Andrea Levy. Los demás condenaron la huelga como política, promovida por Podemos, o la llegaron a llamar clasista. No tienen ni idea de la sensibilidad femenina ante una convocatoria como esa. No tienen sensores que les permitan percibir cómo se están moviendo los colectivos en demanda de igualdad de oportunidades, contra la brecha salarial y contra la discriminación. Se comprende que ningún gobierno quiera alentar una huelga, pero una cosa es alentarla y otra situarse frente a la riada: quien lo hace termina arrollado. Con el tema de las pensiones ocurre algo parecido o peor: el gobierno y el PP, que han sido el gobierno y el partido de los pensionistas, parece que tienen la consigna de provocarlos.

Lo hacen quienes, sin ningún matiz, comparecen para argumentar que la capacidad adquisitiva de los perceptores de una pensión sigue siendo positiva y por tanto no hay nada que corregir ni aumentar. No saben percibir que el poder adquisitivo es el del día, no el de hace cinco años por mucho que se acumulen diferencias entre lo percibido y el índice de precios. Tampoco ayudó el señor ministro de Hacienda, don Cristóbal Montoro, cuando dijo que es anticuado subir las pensiones de acuerdo con el IPC.

Y desde luego, el gobernador del Banco de España batió el récord de la provocación al decir que tener casa propia mejora la pensión: «No es igual pagar un alquiler de 500 euros al mes que pagar un gasto de comunidad de 100 euros». Cierto, señor Linde: no es igual. Pero hasta ahí podíamos llegar: a sugerir al propietario de un piso que vaya comiendo los ladrillos; a discutir el derecho a una pensión mejor por haber comprado una casa. Hasta ahí podíamos llegar. Están cabreando a la gente por no medir las palabras. Y cuando se cabrea a la gente, la gente termina por estallar.

Se comprende que ningún gobierno quiera alentar una huelga, pero una cosa es alentarla y otra situarse frente a la riada: quien lo hace termina arrollado

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