Sensibilidad y respeto


El argumento mayoritariamente utilizado por responsables del PP y Ciudadanos de no vamos a hacer huelga porque no creemos que tengamos que hacerla, tiene todo el sentido y toda justificación. Porque si cualquiera de nosotros fuésemos Celia Villalobos, que lleva 31 años en cargos públicos, es decir jugando al Candy crush; o fuésemos Álvarez de Toledo, que se embolsa 3.684 euros mensuales como parlamentaria por hacer nueve preguntas en cuatro años, también estaríamos contra la huelga. Pero si fuésemos cualquiera de esas trabajadoras gallegas, a las que se refería La Voz, que perciben 5.100 euros anuales menos que un hombre, que sufren más el paro, que tienen menos pensión y que ocupan los peores puestos laborales, haríamos huelga y saldríamos a la calle. Que alguien a estas alturas de la vida se oponga a una huelga produce escalofríos. Pero que instituciones y representantes públicos pongan en cuestión los paros convocados para el jueves y que se han dado el llamar, mal llamado, huelga feminista, es para mandarlos para casa. Argumentos como que la huelga «enfrenta a mujeres y hombres» y «rompe el modelo de sociedad occidental», que utilizan algunas ministras, demuestran lo que muchos ya mantenemos; que gozan de un extraordinario sentido del humor y que el país va por una acera y sus representantes por la otra, sin posibilidad alguna de encontrarse. Porque quienes se muestran contrarios a la protesta, sea de dos horas o de todo el día, buscan que nada se mueva. Es decir, no debe de parecerles muy mal la brecha salarial que se dispara hasta el 30 %, el acoso sexual en el trabajo o la violencia machista, que son los puntos básicos que se reivindican esta jornada. Y no les parece del todo mal que haya quien sacrifique su maternidad en aras de una carrera profesional, o viceversa; y que la presencia femenina en cargos de responsabilidad sea irrisoria, como también podíamos leer en este periódico. Aquí no hay medias tintas. Ni el silencio. O se está o no se está. Y a quienes llevan días haciendo campañas en contra tampoco se les ha pedido que lleven la pancarta. Solo un poco de sensibilidad y respeto.

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