La revolución será feminista o no será


Mi más sincera enhorabuena a las impulsoras de la primera huelga feminista en España por el desarrollo de las movilizaciones, el seguimiento obtenido y, espero, la apertura de ojos a más de uno que sigue pensando que el antónimo de machista es ser feminista. Poco a poco, paso a paso, las mujeres van situándose donde se merecen y como hombre me siento orgulloso de que así sea. A las dos convocatorias a las que asistí en Asturias (en Oviedo y en Gijón) fue emocionante ver a tanta buena gente luchando por nuestros derechos, porque los problemas de las mujeres los asumo también como propios aunque haya nacido hombre.

Según el espejo con el que se mire se puede celebrar muchas cosas pero también podemos horrorizarnos de vernos en el siglo XXI con actitudes muy pretéritas. Nos dirige un gobierno en España insensible con las políticas de Igualdad y no cabe ninguna duda de que es así a juzgar por todas las declaraciones realizadas por dirigentes del Partido Popular, empezando por la que tiene la responsabilidad política en este país de aplicar en favor de la igualdad, la ministra Dolors Montserrat. Recuerdo aquella lamentable fotografía en la portada de El País del 20 de diciembre de 2013 en la que se veía a un grupo de diputadas populares aplaudiendo al entonces ministro Gallardón, que por fortuna no pudo ver realidad sus planes de restringir los derechos contemplados en la Ley del Aborto de la época de Zapatero.

La ofensiva de Rajoy contra las mujeres se ha desarrollado en diferentes ámbitos. A la desaparición de organismos y políticas específicas en igualdad, hay que sumarle los recortes presupuestarios, las reformas consideradas como «neutras» (reforma laboral, reducción de puestos de trabajo en el sector público, adelgazamiento del estado del bienestar o desmantelamiento de los servicios públicos esenciales) y las reformas ideológicas (ley de educación, del anteproyecto de corresponsabilidad parental, la del aborto anteriormente comentada) que, en conjunto, suponen un enorme retroceso en derechos para las mujeres.

El poder de las mujeres es innegable. Lo demuestran cada día en nuestros entornos familiares, laborales y sociales. Y es magnífico que así sea y una vergüenza que el machismo perviva en las mentes de muchísimas personas. Por suerte el feminismo tiene a activistas muy movilizados y sus mensajes llegan y calan, pero no es menos cierto que hay una parte importantísima de la sociedad que mira para otro lado u opta por apoyar en mayor o menos medida la desigualdad entre mujeres y hombres. Es incompatible bajo mi punto de vista que el Partido Popular, que no solo no ha participado en las concentraciones y/o manifestaciones sino que además se ha ausentado de los actos institucionales con motivo del 8 de marzo, tenga todavía el voto de millones de españoles.

Me gusta el lema de que la revolución será feminista o no será. Por todo lo bueno que engloba esa fantástica palabra, caminemos todas y todos por un mundo mejor a pesar de las dificultades que se nos pongan delante. ¡A por ello!

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