Y Rajoy se puso el lazo


Que la huelga haya sido masiva no fue ninguna sorpresa. Que los paros parciales hayan superado los cinco millones de mujeres, menos todavía. Ni que hayan sido multitudinarias las concentraciones de la mañana, algunas tan espontáneas que ni siquiera se habían comunicado a la autoridad; gubernativa, por supuesto. Ni que las manifestaciones de la tarde hayan reunido a auténticas multitudes. Todo era previsible porque se había creado conciencia de protesta en el mundo femenino. Por eso ratifico la conclusión preventiva que hacíamos ayer: esta huelga estaba ganada.

Los números, tan difíciles de calcular, no hacen más que confirmarlo. El feminismo se puede apuntar un éxito que no sé si calificar como histórico, pero sí califico como histórica su capacidad de movilización. Nunca tantas mujeres hicieron sonar juntas en España la voz de la reivindicación.

La sorpresa fue otra. La sorpresa fue ver al presidente Mariano Rajoy con el lazo morado en la solapa. Así se presentó en el acto de partido celebrado en Valencia. Fue su segundo gesto, después de haber expresado su respeto a las demandas feministas. El señor Rajoy no es muy partidario de las expansiones gestuales, pero conserva su olfato político. Vio la tormenta que caía sobre sus ministras. Sintió que el Partido Popular podía quedar como una fuerza política insensible ante el movimiento de la mujer frente al ansia de protagonismo del PSOE y Podemos y le faltó un milímetro para ponerse al frente de la manifestación. Un voto bien vale un lazo morado, póntelo, pónselo, y se lo puso. Nadie podrá acusarlo de falta de sensibilidad. No es ni será líder social del feminismo, pero lo será en el Consejo de Ministros (y Ministras).

Y ahora, después de la gran movida, ¿cómo se sigue? ¿Cómo se consigue que el espíritu del 8 de marzo no quede como un episodio aislado? Ahí el presidente sí que cuidó sus palabras: en vez de prometer grandes leyes, se apuntó algún mérito de gobernante y prometió seguir trabajando por la igualdad de la mujer. «Seguir trabajando...». Es decir, que el señor Rajoy entiende que ya hizo algo, quizá mucho, y que bajo su mandato se corrigieron desigualdades, se arrinconaron injusticias y que debe seguir en la misma línea. Políticamente, eso es todo.

El Consejo de Ministros (y Ministras) que hoy se reúne debería hacer algo, aunque sea una declaración institucional, para que Sánchez e Iglesias no capitalicen el movimiento, que lo empezaron a hacer en la manifestación. El resto corresponde al feminismo. Si entiende, como dice, que ayer comenzó una auténtica revolución, la tiene que continuar. Visto como respondieron los medios informativos y cómo se movilizó el colectivo de mujeres periodistas, apoyo mediático no le va a faltar.

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