La crisis de Facebook y la era del poder afilado


«La seducción siempre es más efectiva que la coacción». La frase es de Joseph Nye, politólogo estadounidense y padre del concepto de «poder blando», la capacidad de influir en otros a través de la atracción, la persuasión y de medios indirectos.

Durante cierto tiempo se aplicó ese término para enmarcar los caros esfuerzos propagandísticos internacionales de regímenes autoritarios como los que gobiernan China y Rusia. Canales temáticos en idiomas extranjeros, publicaciones, webs, acciones en redes... Parecían embajadores de rostro amable, pero hoy sabemos que al menos los rusos tenían también otros objetivos, como interferir en las elecciones en Estados Unidos o en el brexit, y otras armas, como las fake news, las granjas de trolls o los anuncios negros en las redes sociales. Eso ha llevado a Nye a revisar su concepto, a «repensar el poder blando» y a acuñar el de «poder afilado» (sharp power): no utilizas tanques, pero usas otro tipo de armas para desestabilizar. 

No parece descabellado englobar también bajo esta etiqueta el escándalo de privacidad que ha puesto contra las cuerdas a Facebook. El jefe en la sombra de la compañía que usó la información sustraída era Steve Bannon, antiguo estratega jefe de Trump, adalid de la ultraderecha estadounidense, figura referencial para el Frente Nacional francés de Le Pen... Todo un «poder afilado», contra la democracia.

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