Lo sabíamos todos


No es la hoja de ruta soñada, pero todo cuanto aconteció por el camino nos ha llevado a una situación tan absurda como inimaginable. A una realidad a la que nunca hubiésemos querido haber llegado, pero que todos sabíamos que llegaríamos. La cerrazón de unos, la apatía de los otros, el matonismo de los de más allá y la judicialización de la política nos sitúa en un escenario francamente preocupante por mucho que algunos entiendan que el procesamiento de los trece líderes de la revolución de los señoritos, y el ingreso en prisión de otros cinco pone fin al disparate.

Éramos sabedores de que llegaríamos adonde estamos. Con toda la cúpula del desvarío procesada, con Puchi marcando el paso, con unos valientes, que dicen siempre dar la cara por Cataluña pero que entran en pánico cuando tienen que ponerse ante la Justicia, huyendo como cobardes; con encarcelados, procesados, ocultados, cabreados y acusados. Sabíamos que llegaría el día en que ocurriría lo que ha ocurrido. Nada de cuanto sucedió puede causarnos sorpresa, como mucho la huida de la patriota Rovira. Pero todo lo demás es lo que se preveía; de ahí que hasta los mismos encarcelados ayer cumplieran con el trámite de despedirse de familiares y amigos, convencidos de tener que hacer frente a sus actos con una temporada entre rejas.

Por saber sabíamos que si el encontronazo derivaba por el camino judicial en vez de por el político, la Justicia iba a hacer el trabajo como lo está haciendo. A su manera; penalizando las ideas. Controlando los tiempos pero de forma inapelable. También lo sabíamos. Y sabemos aún más.

Sabemos que el procés no está acabado por mucho que así lo digan la CUP; ni derrotado, como aseguran algunos optimistas enfermizos. La aventura no ha finalizado y ahora sí que es difícil plantearse un escenario futuro a corto plazo, más si se tiene en cuenta que nadie parece querer dar un paso atrás y lo fía todo al Supremo. Porque, como dijo el inglés Edward George Bulwer-Lyttton, «lo pasado, pasado; porque hay un futuro para todos los hombres que se arrepienten y que tienen energía».

A ver si unos y otros lo entienden y buscan ese futuro. Con arrepentimiento y con energía.

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