La realidad jubilará al coche

OPINIÓN

28 mar 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

El objetivo del planeamiento de la ciudad debe ser el buen vivir de las personas que la habitan. Ordenar la movilidad es uno de los aspectos de ese planeamiento.

Según sea esa movilidad, la ciudad será más o menos ruidosa, más o menos segura, más o menos contaminada. Cómo planeemos la movilidad, afectará a la accesibilidad para las personas mayores con movilidad reducida, implicará una mayor cohesión social o por el contrario ayudará a la consolidación de guetos. Incluso la igualdad de género se ve afectada por la planificación de la movilidad.

Privilegiar el uso del vehículo privado como se ha hizo en la segunda mitad del siglo XX nos ha llevado a ciudades con un aire insalubre, muy ruidosas, con atropellos mortales, y dónde los colectivos que no tienen acceso al uso del vehículo privado sufren en alguna medida marginación y experimentan dificultades importantes para moverse por la ciudad. Entre esos colectivos podemos citar a las mujeres mayores que nunca aprendieron a conducir, a las personas sin recursos económicos para mantener un coche y a las personas mayores con movilidad reducida. Además las aceras estrechas para que quepan los coches por la calzada, incluso delante de las puertas de los colegios, construyen una ciudad no accesible y poco amable para la infancia y para las personas mayores.

Las ciudades asturianas son todas abarcables caminando y en bicicleta. Esa debe ser la prioridad absoluta para reducir la contaminación, reducir el ruido y además hacer ciudades más amigables, donde se apoye el pequeño comercio. Peatonalizar y fomentar que la gente camine es una forma de mejorar la salud de la gente, pero también de ayudar a que se compre en el comercio de cercanía.

Hay otro aspecto más que influye en la movilidad. Es necesario cambiar el paradigma económico actual. Los combustibles fósiles no pueden formar parte de nuestro futuro. En primer lugar porque el cambio climático es una realidad innegable contra la que hay que luchar, pero también porque nuestra dependencia energética nos hace débiles como sociedad, necesitamos trabajar por la soberanía energética y para ello es necesario reducir nuestra dependencia del petróleo. La mejor arma contra el estado islámico es usar la bicicleta.

Peatones, bicicletas y transporte público deben ser el equipo de nuestro futuro. La realidad que jubilará al coche.