Es el 155, estúpidos


El señor Montoro cumplió el trámite, presentó los Presupuestos, los bautizó como «los Presupuestos de los pensionistas y los funcionarios», dijo que eran los más sociales de la historia, privilegió al País Vasco para ganar el apoyo del PNV, y dejó la impresión de que echaba una quiniela: si se dan determinadas condiciones, serán aprobados. Si no se dan, habrá que acudir al decreto-ley para cada partida sustancial, para lo cual el Gobierno tampoco tiene mayoría suficiente. La aprobación de los Presupuestos tiene una importancia capital, porque es el instrumento de gobernación; pero su no aprobación tampoco debería suponer una crisis política insuperable, porque queda el mecanismo de la prórroga de los anteriores. Así está previsto en la ley.

Sin embargo, su rechazo en esta edición está siendo una perspectiva casi dramática para el Gobierno, porque acentuaría su soledad, sus dificultades para dirigir el país y su incapacidad para lograr consensos en materias fundamentales. Ese es el problema, y no el contenido de las cuentas públicas. Y eso es lo que estimula la oposición del Partido Socialista, que se cree en la obligación de deteriorar al Gobierno, aunque suponga un alto coste para el país.

Cuando el calendario empieza a angustiar porque los plazos corren, el PNV se encierra en no dar su apoyo mientras esté vigente la aplicación del 155 en Cataluña. Lo repiten en cada acto público, incluso en el Aberri Eguna, y lo dicen a todo periodista que les pregunta. Y yo, como contribuyente español, les tengo que preguntar: oiga, señor Urkullu; oiga, señor Ortúzar, ¿por qué sigue vigente el artículo 155? Porque los independentistas catalanes juegan a lo que juegan y hasta ahora han sido incapaces de ponerse de acuerdo para elegir un presidente y formar un Gobierno. Si lo hubieran hecho, la Generalitat de Cataluña ya no estaría intervenida. Entonces, si la culpa es de los independentistas, ¿por qué tenemos que pagar los demás ese precio? ¿Por qué tiene que pagarlo un pensionista de Lugo?

Parecida reflexión para el Partido Socialista: oiga, señor Sánchez. Usted respaldó al Gobierno para poner en marcha la maquinaria del 155. Incluso le puso condiciones, como la no intervención de TV 3. Si usted no hubiera apoyado al Gobierno, no habría el 155. Si ahora ese artículo no se puede levantar por las circunstancias que conocemos y es la causa de las dificultades parlamentarias de los Presupuestos, ¿no le parece correcto sustituir al PNV para que puedan ser aprobados? Sería un gesto por su parte. No le pediré, como el señor Maroto, cinco escaños al azar, pero sí ese pequeño detalle de coherencia. Si no, tendremos que remedar una célebre frase y decir «es el 155, estúpidos».

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Es el 155, estúpidos