Las Kellys, Cristina Cifuentes, Sofía, Letizia y Leonor


¿Qué tienen en común las kellys, Cristina Cifuentes, Sofía, Letizia y Leonor? ¿Qué todas son féminas verdad? ¡Pero qué realidades sociales tan diferentes! Pensándolo un poco más detenidamente, caigo en la cuenta de que esta ilusión llamada España, sigue siendo un espacio clasista, donde los privilegios están en poder de unos pocos y donde el principio de igualdad de oportunidades apenas se respeta.

El día que recibió a las Kellys en Moncloa, Mariano Rajoy tenía cara de sorpresa, como un adolescente que acaba de descubrir el silencioso y discreto mundo de las camareras de pisos, ese fascinante mundo de dureza y explotación, donde se suele culminar la carrera profesional con importantes secuelas físicas, y a veces psicológicas. A mí la cara de sorpresa se me pone al comprobar el clasismo profundo y radical que hay en este país con todo lo relacionado con el mundo de la limpieza y si además es una actividad ejercida por mujeres (y casi siempre es así) mucho más. Además yo me pregunto porque no existen los Kellys, ni nadie los reivindica.

Y por cierto, ¿qué ocurriría si una Kelly falsificase su curriculum o hubiese la mínima sombra de duda sobre alguna trampa en él? Uy qué despiste el mío, las kellys no tienen curriculum, no hacen carreras universitarias ni másters ni nada de eso. Es más si los tienen, está muy mal visto que anden limpiando pisos por ahí, y solemos oír razonamientos tales como «fíjate, está superpreparada y anda limpiando», porque consideramos que limpiar es una actividad tipificada como de bajo rango social.

Sin embargo aprovechar los cargos políticos para beneficiarse de algunas prebendas como matricularte con retraso, no asistir a clases presenciales o traspapelar un trabajo de investigación (que en plena era digital es casi imposible) no tiene mayor relevancia. Lo cierto es que debería caérseles la cara de vergüenza tanto al staff universitario como a Cristina Cifuentes que algo tan de andar por casa (en principio) tenga que terminar siendo dirimido en los tribunales de justicia. Una vez más planea la sombra de duda sobre la aplicación de la igualdad de oportunidades en el ámbito universitario.

Y mucho más lejos de las kellys están Sofía, Letizia y Leonor, tres generaciones representativas de la realeza en España. El incidente de Palma no es más que una anécdota familiar (y tensiones hay en todas las familias), pero altamente significativa cuando hablamos de la más alta representación del Estado: No se pueden mostrar las desavenencias domésticas en un acto público, sea cual sea el protocolo establecido, y si doña Sofía se lo salta, seguramente como abuela octogenaria, hay que mostrar cierta comprensión. Lo que no es comprensible es la actitud de la reina consorte, doña Letizia, que no respeta ni el rango emérito, ni la edad y condición de su suegra, y lo que es mucho más grave, que proyecta a su hija, la princesa heredera, doña Leonor, a protagonizar un pésimo gesto hacia su abuela y reina. La pequeña Leonor aún no ha debutado en las tareas de estado y ya tiene un borrón en su currículum.

Todas estas féminas privilegiadas, que hacen a veces un mal uso de los privilegios, quizás no han pensado que los privilegios se tienen a cambio de un alto nivel de compromiso con la sociedad, y solo así son entendibles en un mundo donde a todo el mundo se le llena la boca hablando de igualdad.

Ah, y por cierto, a las kellys no les ponemos nombre  nunca. ¿Verdad que en todos los sitios la señora de la limpieza no tiene nombre? Sin embargo sabemos el de una presidenta o el de una reina, aunque lo que hagan no tenga nombre…

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