Llarena, un gran juez


No pensemos que la decisión de la Justicia alemana hace del juez Llarena un instructor chapucero. Es de los juristas más prestigiosos que tiene este país. Algunos de los que hace apenas unas semanas cantaban sus excelencias han comenzado a desacreditarlo por su falta de rigor al considerar que hubo violencia donde solo existió una sana fiesta democrática. ¿Pero es que pretenden que olvidemos, porque lo digan unos jueces alemanes, lo acontecido todos estos meses atrás en las calles catalanas? ¿Ya se nos borró de la mente que todos compararon las andanzas de Puigdemont y compañía con el intento de golpe de Estado del 23-F? Las sentencias están para acatarlas, pero no necesariamente se tiene que coincidir con ellas. Y aunque al expresidente catalán no se le pueda juzgar por el delito de rebelión debido a que unos magistrados foráneos lo han decidido así, violencia la hubo y mucha. La Justicia es ciega, o por lo menos debiera serlo, pero la ciudadanía española goza de excelente vista y memoria. Por ello hemos contemplado y recordamos la violencia que las pretensiones secesionistas han provocado en nuestro país. Pues Cataluña, por mucho que les pese a algunos, es España.

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