Protección de datos y cámaras


Dejando aparte el máster en realidad alternativa que algunos dirigentes nos pretenden hacer tragar a los ciudadanos, el episodio del supermercado pone el foco en si las grabaciones de las cámaras de seguridad pueden suponer una intromisión en la intimidad y vulnerar la legislación sobre protección de datos. El próximo 25 de mayo se empezará a aplicar en la Unión Europea el nuevo GDPR (General Data Protection Regulation), que pasa por alto este aspecto y lo deja a expensas de la normativa de cada estado miembro.

En España se está tramitando un nuevo reglamento que daría una vuelta de tuerca a la instalación, uso y tratamiento de sistemas de videovigilancia. Pero mientras sigue su paso por el Congreso se mantiene la ley en vigor, que permite la grabación en empresas privadas siempre que se advierta mediante un cartel claro y visible, ya sea a los trabajadores o a personas ajenas que acudan a ese espacio.

Hay otros requisitos a tener en cuenta: debemos inscribir el fichero de vídeo en la Agencia de Protección de Datos; solo el responsable de dicho fichero debe tener acceso a las grabaciones y estas solo se pueden guardar por un período máximo de 30 días. Únicamente se puede exceder ese límite de tiempo si las imágenes se custodian por un robo o incidente, a efectos de abrir una denuncia o un procedimiento judicial.

En la mayoría de los casos no se puede grabar audio y ,por supuesto, no se puede grabar dentro de vestuarios, baños o aseos. Tampoco se puede captar el exterior de un establecimiento o comercio, ya que poner cámaras en la vía pública está restringido a la Fuerzas de Seguridad. Aquí cabe preguntarse qué pasa con las grabaciones domésticas que hacemos con nuestro móvil o con cámaras de acción tipo GoPro. Como ocurre con el GDPR, hay una especie de limbo y no está regulado. Pero una cosa es segura: si subimos esas imágenes a Internet y hay terceras personas, nos pueden denunciar.

Así que cuidado, mejor dejar el vídeo a los profesionales de la cámara como el flamante Princesa de Asturias de las Artes, Martin Scorsese. Ya saben, el autor de Uno de los nuestros.

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