Alsasua


Alsasua. Terror. Terror. Alsasua. Son intercambiables. También con otros lugares de Navarra. Y con muchos del País Vasco. Y con muchos más de Cataluña. En Valencia están empezando y en Baleares van muy avanzados, con gobiernos socialistas que han cedido la enseñanza y los medios de comunicación a bandas con sello CUP. Asturias está impaciente en la línea de salid. La izquierda se ha desquiciado y arremete contra lo que no suena bien a las masas, y lo que menos ‘suena’ bien es, naturalmente, el sintagma «democracia constitucional». Pablo Iglesias en Madrid y Javier Doménech en Barcelona lo escenifican. Ada Colau tiene teatro propio: despojó al almirante Cervera del callejero porque era un «facha», y en su lugar incluyó a Pepe Rubianes, un sujeto nauseabundo (“a mí, la unidad de España me suda la polla por delante y por detrás; que se metan a España por el puto culo a ver si se les revientan los huevos y se quedan colgando de los campanarios”).

El almirante Cervera era un liberal al que el comunista Fidel Castro llegó a rendir homenaje. El marino desconocía el término «fascio», que nació justamente diez años después de su muerte (1909), en la Italia en la que despuntaba Mussolini. Y Franco, en 1909, era un chaval de 17 años. Colau es ilimitadamente ignorante, estúpida, despótica y rastrera, una suerte de cloaca, a la altura de Carlos Puigdemont, el nuevo Gran Dictador chaplineano, pero con mando a distancia para manejar a títeres tipo Elsa Artadi y Eduardo Pujol, y al mamacallos Roger Torrent, que, al igual que Calígula nombró senador a su caballo Incitatus, quiere nombrar al suyo presidente (los dos caballos nacieron en Hispania, el primero, un pura sangre; el segundo, un jamelgo). La connotación de «facha» ya desborda su significado político original. Sencillamente, un facha es un imbécil.

En Cataluña les llevó más de treinta años que la gente aprendiese de carretilla el alfabeto del Terror, empezando en la escuela (la x con la e, xe; la n con la o, no; la f con la o, fo; y la b con la i y la a, bia) y rematando la faena con un máster en la adultez con estas asignaturas: Toma de los Medios de Comunicación, Creación de una Policía Política, Organización de Sociedades Civiles Paramilitares, Red Clientelar en la Administración y en la Educación e Intervención en los Centros de Trabajo (por eso UGT y CCOO de Cataluña no son UGT y CCOO; es mero camuflaje). En el otoño de 2011, más de un año antes de lo que supone el juez Pablo Llarena, se reunieron, entre otros, Jorge Pujol, su hijo Oriol, Arturo Mas y Jorge Turull. Ahí empezó el asalto al Estado de derecho.

Los vacos, y el PNV al timón, pusieron rumbo al separatismo catalán, porque ellos mismos lo son. La miseria del partido mayoritario del País vasco, salido de las entrañas del racista irredento Sabino Arana, es descomunal. Calló o aplaudió con las puntas de los dedos los crímenes etarras en las décadas finales del siglo pasado, y en este, elude o alienta con un susurro el Terror abertzale. Dirigentes del PNV han respaldado a los verdugos de Alsasua, uniéndose a la coalición del odio que gobierna en Navarra, en su Parlamento y en la alcaldía de Pamplona. Con el Terror instalado en las instituciones, los cachorros alfabetizados (la b con la i y la l, bil, y la d con la u, du) ven despejados los campos para la siembra. El idioma es la basa de cemento armado sobre la que se coloca el fuste, y sobre este, el capitel. En Asturias están acarreando los sacos de cemento (la p con la u, pu, y la x con la a, xa).

El teniente de la Guardia Civil apaleado había rescatado a un exmatador de ETA atrapado en la nieve. Lo sabía, pero fue en su ayuda. Colaboró en centros educativos de Alsasua. Su novia era del pueblo. Daba igual: él no era de los «nuestros» y, además, un «madero»; ella, una «traidora». A ella y a la pareja del sargento, algunas mujeres presentes en la tasca, además de golpes, les soltaron sonoras «perras», «hijas de puta». Ningún colectivo feminista abrió la boca en más de dos años. El feminismo está asimismo abducido por lo que suena bien. El sonido se propaga más rápido en el agua, en el agua fecal global. El proces saltó finalmente al fango porque Puigdemont leyó tuits llamándole «traidor», y «perro». Son las mismas palabras que emplean los yihadistas. El fenómeno es universal. Las masas birmanas fueron bombardeadas a través de Facebook contra los royingya en las semanas previas al genocidio.

El genocidio no tiene un solo apellido. Tiene muchos. En España, el cultural, sobremanera, y el violento sin muerte. De momento se cuidan de matar, para que Europa demonice al represivo Estado Español. Pero en Cataluña hay documentados 404 casos de actos violentos protagonizados por los verdaderos demócratas. Fueron, y son, más, todos los días violentan a los enemigos de su patria. Se asfixia al otro con el Terror cotidiano.

Alsasua es una población tomada por sicarios. Un policía foral dijo en el juicio que, cuando iban a Alsasua, procuraban acabar lo antes posible la misión para irse a toda prisa. Igual que en Catanzaro y Calabria. Si yo viviese en Alsasua y publicase este artículo, me arrojarían de un quinto piso para que pareciese un suicidio. Es lo que acaba de hacer de Putin con un periodista molesto. Lo copian. Putin es un referente. Los dos agentes forales, los dos agentes nacionales y sus novias declararon tapados por un biombo. ¿Se necesitan más argumentos? Los testigos de la defensa de los ocho inculpados (multiplíquese por tres o por cuatro) deberían ser juzgados por falso testimonio: la camarera y el dueño de la taberna, tipo Perros de paja, afirmaron que no «vieron nada».

Les llovieron patadas, puñetazos, a diestro y siniestro, por delante y por detrás. Alimañas. No, las alimañas se atienen a la evolución por selección natural, sin conciencia. Nosotros la tenemos. Alimañas conscientes. El mal supremo. Y ya en la calle, les patearon a conciencia. La multitud coreaba y grababa. Jaleaba, excitada. Un polvo no les reportaría más éxtasis. Muy pocos se pueden ir de Alsasua, del País Vasco, de Cataluña, de Baleares (un matrimonio de médicos sí pudo, y se vino a Mieres, dejando atrás la mordaza balear; y otro de funcionarios, a Gijón). Callar, callar. La libertad de expresión que reclaman los gánsteres es la libertad de decir exactamente lo que ellos dicen. Aldous Huxley les dedicaría su Mundo feliz. No hace falta salir a Europa del Este, China, Filipinas, Venezuela o Nigeria. El Terror-Institución está aquí, y tan plantado y exitoso, que jamás se marchitará. Las organizaciones criminales son eternas.

Escolio 1. ETA se disuelve satisfecha de haber asesinado a unos dos tercios de los cerca de 900 sepulcros que ordenó construir y se disculpa por el resto: errores, admite. Pero no es suficiente la disculpa. Sería más honesto y valiente que cada etarra se metiera el cañón en la boca y apretara el gatillo. Los curas vascos y navarros, otro tanto: mea culpa. Sin embargo hoy hay más curas que nunca que en las homilías vasco-navarras y catalanas piden a los feligreses que les hagan imposible la vida de los extranjeros españoles, en nombre de Jesucristo, que se sacrificó en la cruz por los puros… de sangre.

Escolio 2. Hamlet: «Ser honrado, según anda hoy el mundo, equivale a ser escogido uno entre diez mil».

Escolio 3. La desinformación ha desbancado del poder a la información. Definitivamente. La cacofonía nacional-totalitaria es la fe verdadera.

Escolio 4. Nietzsche (Así habló Zaratustra): «Virtud es para ellos [los hombres] lo que hace modesto y manso; así han convertido al lobo en perro y al propio hombre en el mejor animal doméstico del hombre».

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