Un títere en la Generalitat


Siento Cataluña como lo que es. Ni más ni menos que una parte importante de mi amada España, por lo que el desanimo se ha adueñado de mí. Un títere manejado desde Alemania presidirá la Generalitat buscando exclusivamente los intereses personales de quien lo ha designado como sucesor. Es el precio a pagar por el cuestionable prestigio de ser Honorable de esta forma. Puigdemont no quiere a nadie que pueda hacerle sombra y Torra no parece que quiera ni pueda hacérsela. Leal al prófugo como nadie, ya ha dejado entrever que más pronto que tarde se la va a armar a ese Estado opresor repleto de subhumanos llamado España. Menos mal que a este gran país habitado por ciudadanos poseedores de un cociente intelectual tan paupérrimo le resta el artículo 155 de la Constitución. A veces es preferible no ser tan inteligente y estar amparado por un ordenamiento jurídico que pueda frenar los delirios de grandeza de una panda de iluminados que en modo alguno representan a la mayoría de los catalanes. Y si don Joaquim Torra i Pla pretende emular a su mentor, pues ya sabe lo que le espera. Bruselas, Berlín o cualquier penal de su tan odiada España. Eso sí. Que por favor deje de tuitear o dar lecciones de historia. Se arriesga a que quien lo lea o escuche piense que tan solo es un españolito semianalfabeto.

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