El votante ignífugo


El votante del PSOE no es que sea incombustible. Es que es ignífugo. Porque mira que Pedro Sánchez se empeña en plantarlo encima de una pira de leña en llamas, a ver si arde de una vez y se esfuma, como Giordano Bruno o Juana de Arco. Pero nada, el fiel socialista sale inmune de la hoguera y acude a las urnas para entregar su papeleta a quien hace todo lo posible -incluso más que el Dépor de Seedorf- por perder.

Porque mira que el PSOE -ese partido que ha sentado en la sillita de pensar a todos los dirigentes que le han dado victorias y mayorías absolutas, desde Felipe González y Alfonso Guerra hasta Juan Carlos Rodríguez Ibarra y Francisco Vázquez- se obstina en espantar sufragios con sus volantazos y ocurrencias. Pero el votante socialista es muy resistente. Lo confirma el último barómetro de Sondaxe de cara a las próximas municipales. Frente a un PSOE que ni siquiera tiene aún candidatos oficiales, los encuestados afirman que el partido mantendrá sus concejales en Vigo (17, nueva mayoría absoluta de Caballero), A Coruña (6), Ourense (6), Santiago (4), y Pontevedra (3); y que solo perderá un edil en Lugo (de 8 a 7) y en Ferrol (de 5 a 4). Milagroso.

A mí la única explicación que se me ocurre es la frase que citaba nuestro querido Nacho Mirás -cuánto te echamos de menos, Rabudo-, la legendaria sentencia de nuestro también añorado y admirado José Luis Alvite: «El amor es algo muy resistente, se necesitan dos personas para acabar con él».

Valora este artículo

0 votos
Comentarios

El votante ignífugo