Iglesias y Montero, casta y de arriba

.

La compra de un chalé de 660.000 euros por parte de Pablo Iglesias e Irene Montero es una muestra palmaria de incoherencia que contradice todo un discurso previo construido en base a denunciar a quienes hacían lo mismo. Que hagan depender su continuidad como líderes de Podemos de lo que digan los inscritos es mucho peor, porque obliga a estos a convertirse en cómplices y avalistas éticos de una decisión personal, comprometiendo a la organización política en su conjunto. Pretenden socializar sus contradicciones mediante un plebiscito, propio de otros regímenes, que solo permite dos opciones: sí o no a la pareja presidencial, como si fuera un pack indestructible. O nosotros o el caos. Puro chantaje emocional. Si consideran que han perdido credibilidad y perjudican a su partido, la salida lógica habría sido la dimisión; si estiman que no han hecho nada reprobable, deberían haberse explicado y seguir al mando. Iglesias tenía una tercera vía: admitir que se equivocó cuando descalificó a los políticos que vivían en chalés o compraban áticos. Pero, pillados en su brutal incongruencia, han optado por un órdago irresponsable que solo confirma hasta qué extremos ha llegado su megalomanía. Está claro que los inscritos votarán que se queden. Otra cosa será lo que piensen sus votantes ante la evidente quiebra del relato podemita. ¡Qué lejos quedan aquellos tiempos de la casta y los de arriba y los de abajo! Iglesias y Montero ya son dos burgueses de la casta que pertenecen a los de arriba. Es toda esa demagogia barata de predicador de tres al cuarto, de quien presumía de vivir en un pisito de Vallecas y comprarse las camisas en Alcampo y se mofaba de Errejón por su forma de vestir, la que ha saltado por los aires. ¡Es el relato, estúpidos!

Valora este artículo

0 votos
Comentarios

Iglesias y Montero, casta y de arriba