Más «casos aislados»


Lo más llamativo de la sentencia de la Gürtel, que conocimos ayer, son las altas penas que el tribunal impone a los principales implicados. Pero lo grave, casi dramático, lo preocupante y lo alarmante es que acredita una financiación paralela del PP, una «estructura financiera y contable paralela» de la que salieron fondos para «miembros relevantes del partido» y un «eficaz sistema de corrupción institucional» para desviar dinero de obras para financiar al partido que hoy nos gobierna. Ha sido una sentencia ejemplarizante que debería tener repercusiones políticas en la gobernanza del país.

Porque ya se han acabado las acusaciones de persecución judicial y las apelaciones a la presunción de inocencia. Lo que ahora tenemos es un partido condenado como beneficiario económico. Dicho de otra forma, el PP ha sido condenado por corrupción y por si no fuera suficiente la condena al partido, lo han sido también tres tesoreros, una ministra y diputados, alcaldes y altos cargos. Un entramado institucional en toda regla, al que se refiere el tribunal, que es imposible de entender de no existir organización y colaboración en una trama dedicada a la rapiña.

Esta sentencia acaba con la credibilidad y el discurso de los dirigentes populares. Ayer mismo, minutos antes de conocerse, el presidente Rajoy volvía a insistir en los «casos aislados» de su partido. Los casos aislados son hoy una trama que se remonta al año 2009 y en la que aparecen todos los rostros que con tanto garbo acudieron a la boda de Anita Aznar.

La sentencia con condenas de más de 350 años es, como ya se dijo al conocerse, un duro golpe a la corrupción. Pero es mucho más. Es un hachazo en la credibilidad y en la honradez del PP, que lo inhabilita para seguir gobernando este país. Ya sabemos la facilidad con la que este partido se desentiende de lo que le afecta y no le interesa, por muy grave que sea. Por eso no podemos esperar que, en un arrebato de responsabilidad, los populares acepten su participación en la Gürtel y se hagan a un lado. No lo aguardamos. Pero sí que la oposición sea juiciosa, anteponga los intereses del país y nos libere de esta tortura. Aunque sea haciendo presidente a uno de los bedeles del Congreso. Pero ya verán como no lo hacen.

Valora este artículo

0 votos
Comentarios

Más «casos aislados»