Deben marcharse


Muchos somos los que pensamos que, tras sus críticas a los políticos que residían en urbanizaciones de lujo, Pablo Iglesias e Irene Montero no debían haberse comprado el dichoso chalé. Así opina también un tercio de las bases de Podemos en una consulta en la que solo ha votado un 38,57 % de las mismas. Cada uno que haga lo que le plazca con su dinero, pero lo que no es de recibo es que previamente se hayan dedicado a dar consejos que, a la postre, para ellos no tuvieron. La coherencia es fundamental en política. Tras la consulta, y en vista de los resultados y de que casi dos tercios de las bases no votaron, tienen que dejar sus cargos. La historia resulta muy útil para no pasar por alto el afán desmedido por la ostentación de los líderes de la extrema izquierda internacional, todos ellos tan admirados por la pareja podemita. Lenin alentaba el terror y la guerra desde las mismas lujosas dachas que a su muerte utilizó su sucesor, el sanguinario Stalin. Fidel Castro, Kim Jong-un y Mao Tse-Tung convirtieron Cuba, Corea del Norte y China en sus particulares cortijos, al igual que Chávez y Maduro en Venezuela. Sus milongas sobre la igualdad duraron lo mismo que un caramelo a la puerta de un colegio. Exactamente el tiempo en que tardaron en tener mando en plaza.

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