Dar ejemplo


El miércoles nos levantábamos con la noticia de que el ministro de Cultura y Deportes, Màxim Huerta, había defraudado a Hacienda 218.322 euros (con una sociedad que montó en 2006, no pudiéndose apreciar buena fe en su actuación en orden al cumplimiento de sus obligaciones fiscales, según sentenció el Tribunal Superior de Justicia de Madrid). No fue hasta la tarde, ya pasadas las seis, cuando compareció ante los medios de comunicación para anunciar su marcha. Ha sido el ministro más breve de la democracia. Aunque a día de hoy esté al corriente de sus obligaciones tributarias y por tanto sea un ciudadano que ha saldado sus deudas con Hacienda, es verdad que debió alertar previamente al Presidente del Gobierno de esta situación antes de haber aceptado el cargo por el que tuvo que dimitir. La decisión tomada es la correcta y espero que no ensombrezca para nada la buena pinta que creo que sigue teniendo el Gobierno de Pedro Sánchez (su sustituto, José Guirao, da muy buena impresión).

Es cierto que se han planteado muchas dudas. ¿Alguien que haya tenido problemas con Hacienda, sea con una sentencia condenatoria o por un requerimiento, queda inhabilitado de por vida a dedicarse a la vida política? Se supone que un ciudadano cuando cumple con su condena es igual de inocente que los demás, tal y como tenemos planteado nuestro Estado de Derecho. El problema está en los gestos, en marcar la diferencia. Cifuentes tardó más de un mes en dimitir, y no lo hizo de golpe (porque primero abandonó la Presidencia de la Comunidad, luego la del PP en Madrid y finalmente renunció a su acta en la Asamblea) e inventándose excusas. Echenique continúa siendo uno de los cargos más importantes de Podemos pese a que la inspección de Trabajo le multó por infracción muy grave por tener a su asistente sin contrato. Puede gustar más o menos Màxim Huerta pero dio explicaciones (de un hecho ocurrido antes de ejercer como político) y asumió su responsabilidad dimitiendo.

Dar ejemplo es importantísimo. Espero que la sociedad valore positivamente esa actitud. Nadie es perfecto y se seguirán produciendo casos en los que haya que barajar hasta la decisión drástica de dimitir. Suena a risa que el PP haya sido uno de los que desde muy temprano pidiera la cabeza de Huerta porque no están para hablar de este tema. De hecho se les desalojó del Gobierno de España por no actuar y tolerar una bochornosa situación que dejaba la imagen de nuestro país por los suelos. El PSOE está obligado por las circunstancias que nos rodean a demostrar que hasta en la ética no se parece ni lo más mínimo al PP. Uno tiene que actuar tal y como cree que es lo que se debe hacer. Ojalá a otros les cundiera el ejemplo.

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