De días, polis-grúas, coches y biblias


Hay días y hay días y hay polis-grúa y hay polis-grúa y hay coches y hay coches y hay biblias y hay biblias. Po ejemplo, un día usted llega adonde ha dejado el coche y se encuentra que no está, y otro día, días atrás de ese primer día, un poli-grúa le dice que usted puede aparcarlo ahí. Y en ese ahí, si su coche tiene una matrícula que empiece por 7, o por 4, o por 0, o es amarillo, o es una furgoneta de elevada y ancha panza con cubos de la basura, lo más probable es que se cumpla la profecía del segundo poli-grúa, o sea que no se lo evaporen. Pero si lo hacen, acuda a la cábala y sopese el factor número primero de la matrícula, digamos un 6, y que es la primera vez que lo ha estacionado donde se lo han abducido y que el tiempo que lo ha dejado huérfano no haya superado la media hora, porque pudiera acontecer que el tiempo es la enjundia cabalística: a más tiempo (horas ahí, días ahí), más probabilidades tendrá de que usted continúe en posesión de 284 y pico euros.

Un día no llaman a la puerta de su casa, y otro día llaman y le empapelan el cerebelo, teniendo usted que agarrarse a los muebles para no caer. La inestabilidad podrá agravarse lo suficiente para echarle sobre la cama porque acaba de leer lo que dijo el concejal que lleva el asunto de los polis-grúa y que, orgulloso, informa que desde que gobiernan los tres mellizos, las abducciones han bajado el sesenta por ciento, porque han pedido a los polis-grúa que hagan la vista gorda a los vehículos que no están en lugares autorizados pero que no entorpecen la circulación ni ocasionan peligro. Entonces, usted se haya en decúbito dorsal sobre el colchón y visualiza que dejó el coche 28 o 29 minutos en un fondo de saco y, además de gritar la ira, se pregunta si el concejal es un cándido o le toman el pelo los polis-grúa.

Los polis-grúa siempre tienen razón, ya sea por vista gorda, ya sea por vista flaca. Un día no aplican su ejemplar de la Biblia (las ordenanzas) porque apelan al espíritu de la letra y al espíritu de los trillizos, y otro día aplican la letra, al estilo del odioso Jehová del Antiguo Testamento. Así pues, hay biblias y hay biblias. Unas tienen manoseadas las páginas del Antiguo Testamento y otras, la del Nuevo Testamento.

Al final, usted descarta penetrar en el juzgado para penetrar la arbitrariedad porque arriesga tres o cuatro mil euros, y se traga la hiel, y para aliviar el mal trago, piensa en el Aquarius, le da un sorbo al vino de 3,89 euros y se le humedecen los ojos.

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