Suspense en el PP: «rien ne va plus»

.

Para ser un partido inmovilista, gobernado por indecisos y servido por afiliados pasotas, que observa la realidad española por el espejo retrovisor, y que está más agotado que el coñac Tres Cepas… ¡no está mal la remexida! Rajoy se fue de la Moncloa el día 2 de junio, y en menos de tres semanas se puso más lejos del poder que todos sus antecesores. Dejó su escaño en el Parlamento y la presidencia de su partido; renunció a sus sueldos y privilegios, y a ese cementerio de elefantes llamado Consejo de Estado; y regresó a su profesión de registrador en un pueblo de Alicante, donde, además de ganarse la vida trabajando, pasea por las aceras y toma café en las terrazas. ¡Un indeciso extraño, el Rajoy este! 

Semejante inmovilismo está exhibiendo el partido, que en solo una semana ha estrenado las primarias a dos vueltas, con participación de toda su inmensa militancia en la primera, y con una posible elección por compromisarios entre dos pesas pesadas -De Cospedal y Santamaría- que pueden convertir en un juego de niños el duelo de OK Corral. Para que esto esté sucediendo, los gregarios inmovilistas del PP tuvieron que sumergirse en las primarias a velocidad de vértigo; despachar por diferentes medios a los tres líderes carismáticos -Feijoo, Pastor y De la Serna- que habíamos adelantado los enterados, los fabricantes de encuestas, los confidenciales y los tertulianos, y poner en juego una combinación de siete candidatos del aparato partidario -con cuatro de gran fuste y tres desconocidos- que van a iniciar las primarias con más suspense de cuantas hemos visto hasta ahora. ¡Un paquidermo raro, el partido este!

Por si algo faltaba, tengo la sensación de que los frentes parlamentarios del Congreso y del Senado no van a ceder ni un milímetro de terreno ni un ápice de lógica, y que, lejos de lanzarse a un ataque temerario que acabe en una dispersión y aniquilación inmediata, puede poner en apuros las elementales y previsibles estrategias del PSOE, Podemos y Ciudadanos. Y, aunque nada de eso puede evitar los efectos de la pérdida del poder, ni los rosarios de quince misterios y una solemne letanía que van a rezar en los juzgados y en los abruptos asedios de las redes sociales y del sistema mediático, creo que la regeneración es posible, y que, aunque no va a ser tan corta como ellos piensan, tampoco va a ser tan difícil como pronostican sus adversarios.

Aunque la aceleración política de este momento no es exclusiva del PP, resulta prodigioso observar cómo, en las tres vertiginosas semanas que han transcurrido desde que el PP se fue a probar fortuna al casino de la oposición, han hecho sus apuestas, han puesto a girar la ruleta, han soltado la bola en giro inverso y han lanzado la ritual advertencia del rien ne va plus. Mientras toda la parroquia observa cómo evoluciona una bola, capaz de crear fortuna, que ya nadie puede parar. ¡Muchos riesgos -digo yo- para un partido alérgico al riesgo!

Valora este artículo

0 votos
Comentarios

Suspense en el PP: «rien ne va plus»