Y no lo saben


El 28 de julio de 2013 se produjo una revelación que impactó en mucha gente. La por entonces diputada Rosa Díez declaró en una entrevista que «hay millones de españoles que son de UPyD y no lo saben». Aquella afirmación dejó un reguero de mofas contra ella que, viendo en lo que ha quedado su partido, da hasta pena volver a meter el dedo en la llaga. El caso es que con las primarias que están a la vuelta de la esquina en el Partido Popular se ha dado luz a algo que a mí no me encaja en una formación política: ¿cómo es posible que no tengan el dato real de militantes que tienen? ¿Es que de UPyD todos esos españoles se pasaron del magenta al azul sin darnos cuenta y sin necesidad de pagar una cuota?

Comprendo que la primera vez, con urnas mediante, no es fácil para un partido someterse a las primarias. Y más si cabe en el PP, una organización a mi juicio muy jerarquizada (al estilo de la Iglesia Católica) donde manda uno y el resto obedece sin rechistar. Lo realmente curioso no es solamente que desconozcan cuántos militantes tienen realmente, sino que incluso da la sensación de que da lo mismo. Si para el PP fuera una importante vía de recaudación tendría al día ese listado (como lo tiene prácticamente cualquier asociación humana, porque por muy poco dinero que aporte un militante siempre es un ingreso y, por tanto, una cantidad de dinero a tener en cuenta de cara a hacer cosas).

Quién sabe si cualquiera de nosotros estaremos en ese listado y no lo sabemos. En cualquier caso, es un fracaso absoluto de partida el número de personas que van a poder meter su papeleta. Para un partido de gobierno, el más votado en España en los últimos comicios, resulta sonrojante la baja participación. Se puede explicar seguramente en que el militante de base no está conectado ni se siente representado por sus cargos, y eso ha ido provocando que se le hayan fugado abochornados de la corrupción y de las mentiras. Si de verdad el PP quiere estar en la onda tiene que cambiar radicalmente. No dejará de ser un partido de derechas, pero al menos que estén personas honradas y decentes en sus cúpulas. Así habrá dado un paso de gigante de cara a su regeneración. Tienen la oportunidad de no perder el tren. Veremos qué pasa.

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