Ahí lo tiene, señor presidente


Sí, ahí lo tiene, presidente: 19 millones de afiliados a la Seguridad Social en el mes de junio. Fue llegar usted a la presidencia del Gobierno y no se hundió la Bolsa, ni se disparó la prima de riesgo, ni el pánico asaltó a los empleadores. Puede usted decir que saldó su primer mes con un aprobado alto, y no solo en gestos y fotos de gabinete de imagen, sino en resultados. «Es la inercia del Gobierno de Rajoy», dirán los muy cafeteros del PP. «Esto demuestra que la economía no se mueve por parámetros ideológicos», explicarán los gurús. «Lo que demuestra es que la economía no quiere que le cambien las reglas de juego y Sánchez todavía no las cambió», teorizarán los politólogos de guardia.

Lo único cierto es que hacía diez años que la Seguridad Social no alcanzaba ese número de cotizantes y el matiz es que se trata del mes de junio, comienzo de la campaña turística y periodo de muchas contrataciones temporales. Pero Mariano Rajoy puede sacar pecho desde Santa Pola porque deja una buena herencia y Sánchez, como digo, puede lucir buenos resultados de inicio. Dejemos para otro día la precariedad, no vaya a ser que la realidad estropee una hermosa estadística oficial.

Para el señor Sánchez y su Gobierno, es un desafío y una oportunidad. Desafío, porque hay que mantener la buena racha, y eso no depende solo del gobierno, sino de la tendencia económica y de la confianza del inversor o de factores tan incontrolables por un gobierno como el precio del petróleo o la entrada en recesión de algún país del entorno. Y oportunidad, porque el presidente tiene en su mano desmentir lo que hasta ahora ha sido un dogma en boca de los dirigentes del Partido Popular: que el socialismo es sinónimo de paro y pobreza. Lo han repetido Aznar, Rajoy y todos los barones territoriales. Y, desgraciadamente, la ruleta de la fortuna hizo que las crisis económicas coincidieran con algún mandato socialista: la de los años 90 se produjo cuando gobernaba Felipe González; la de 2007 nos sorprendió con el Gobierno de Rodríguez Zapatero. El juego de los ciclos es así de cruel con la izquierda política.

Ánimo, presidente. Y mucha suerte. Si consigue desmentir al PP y su propaganda, ocupará La Moncloa durante muchos años. Si, además de mantener o subir los niveles de empleo, los hace más justos, habrá salvado al socialismo en España y lo proclamarán como su líder europeo. Si llega al final de su mandato con los 20 millones de cotizantes que había prometido Rajoy, hasta podrá conseguir votos de la derecha para no depender de Podemos y Tardá. Y verá, presidente, que estas cosas tan prosaicas son las que definen a un buen gobierno. Mucho más que sacar a Franco del Valle de los Caídos.

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