¡No más agresiones sexistas!


Hoy darán comienzo las fiestas de San Fermín en Pamplona. El caso de ‘La Manada’ y de otras agresiones sexistas a mujeres (a la vista de todos, manoseando y obligando a mostrar sus senos) han perjudicado la imagen del festejo en los últimos años. Yo no le tengo mucho aprecio a San Fermín al tratarse en su origen de un evento taurino. Lamentablemente es un estereotipo de España que se conoce en el mundo entero y por el que la capital de Navarra recauda muchísimo dinero, pero personalmente me avergüenzo de un acto así en mi país y, por ello, ni secundo, ni apoyo ni promuevo ni asistiré nunca a Pamplona durante su celebración. Hay amigos que han asistido a San Fermín que me intentan dejar claro que los toros son lo de menos, porque es mucho más atrayente la posibilidad de estar bebiendo alcohol a cualquier hora rodeado de un mogollón de gente de todo el planeta. Para gustos, los colores, pero yo no lo veo nada divertido.

Hay otros eventos multitudinarios, como el Mundial de Rusia, que en cambio sí aceptaría estar. No están exentos tampoco de agresiones sexistas. Varias periodistas han sufrido el acoso de aficionados que se les acercaba a besarlas mientras grababan una información. Hay una ciudadana española, que se llama María Gómez, que en su propio perfil de Twitter mostró un ejemplo de esa situación. Días después tuvo que aguantar toda clase de insultos y comentarios ofensivos al salir unas palabras suyas en un programa de Mediaset en las que se mostró su admiración por el físico de los jugadores de la selección marroquí. Resulta llamativo que quienes más se quejan de lo que llaman ‘doble vara de medir’ son aquellos que revisando sus tweets pocas lecciones están para dar sin entender que las cosas hay que medirlas según el contexto.

Ojalá en este largo verano largo que nos toca disfrutar no tengamos que presenciar más agresiones sexistas y ni mucho menos asesinatos a manos de machistas. Las fiestas son para pasárselo bien y no para que nadie se crea dueño del destino de una mujer. Disfrutemos de todo lo bueno que tenemos sin necesidad de molestar ni agredir a nadie. Condenemos y paremos esas actitudes hasta que se erradiquen.  

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