Día crucial para el Partido Popular


Hoy es un día importante para el Partido Popular. Posiblemente más importante que el día que Rajoy abandonó su presidencia. Y es que, a pesar del pequeño número de afiliados que acudirán a votar, es la primera vez que las bases toman la palabra para decidir qué tipo de dirección desean. Los anteriores presidentes Aznar y Rajoy fueron fruto del dedazo. Al decir «qué tipo de dirección desean» no me refiero al nombre que salga de las urnas, sino al impulso que le quieren dar al partido. Y hay básicamente dos modelos: el continuista, representado por las dos mujeres que compiten, y el renovador en el que estarían todos los demás candidatos, incluido García Margallo, que, a pesar de su edad, siendo ministro jugó a ser el verso suelto del marianismo. 

La decisión personal es delicada. Si gana Pablo Casado, no se tardaría ni 24 horas en agitar el caso de sus convalidaciones, lo cual le daría un mandato inestable. Si gana Cospedal, se elegiría a una mujer eficaz y contundente, pero de dudoso perfil para representar a una derecha tolerante. Si gana Sáenz de Santamaría, sería una lideresa marcada por las severas acusaciones de Aznar: su papel en la Operación diálogo en Cataluña. Y si las dos mujeres forman el dúo más votado, sería imposible la lista de integración que se necesita para llegar al congreso del día 20 con sensación de unidad. Salvo reconciliación improbable, la enemistad entre ambas hace imposible la convivencia en la misma dirección.

En cuanto al fondo de sus ofertas, confieso mi incapacidad para distinguirlas. La campaña electoral tuvo más fotos que ideología. No hubo confrontación ideológica y, al no permitir ningún tipo de debate, no hubo forma de distinguir los matices en cuestiones tan trascendentales como el desafío independentista, la reforma de la Constitución, la tensión entre liberales y conservadores puros y todo aquello que mañana nos permitiría decir qué es lo que ha ganado.

Hubo, en este sentido, más ideología en una sola entrevista de Aznar el martes en Onda Cero que en todos los discursos y declaraciones del conjunto de los candidatos, a pesar de que hablaron todos los días. Se centraron mucho en el partido y criticaron mucho a Pedro Sánchez, pero la campaña ha sido plana y solo sobresaltada por quienes, como García Margallo, dijeron que el PP estaba en peligro de extinción. Todo queda pendiente para el congreso. Y queda, sobre todo, el diagnóstico de Aznar: no se trata solo de salvar al Partido Popular; se trata de unificar y refundar el centro-derecha español. Y eso no consiste tanto en unir a PP y Ciudadanos como en arrebatar a Albert Rivera los votos que arrebató al PP. ¿Alguno de los candidatos lo garantiza? Esa es la cuestión.

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